Tecnologías de IA: ¿Avance o advertencia?

Aunque pueden parecer expertos, no comprenden el mundo como lo hace un humano, y a veces ofrecen respuestas incorrectas o inventadas con total seguridad.

JLR ·  28 DE AGOSTO DE 2025
Desde el punto de vista educativo y científico, estas tecnologías pueden fomentar la curiosidad y el acceso al saber.

Las inteligencias artificiales como ChatGPT y Google Gemini han revolucionado la forma en que accedemos a la información.

Estas herramientas procesan grandes volúmenes de datos para generar respuestas rápidas y coherentes, facilitando tareas como la redacción, programación o investigación.

Para estudiantes, profesionales y empresas, representan un acceso democratizado al conocimiento. En términos de productividad, han sido un catalizador innegable.

Sin embargo, estos modelos no están exentos de limitaciones. Aunque pueden parecer expertos, no comprenden el mundo como lo hace un humano, y a veces ofrecen respuestas incorrectas o inventadas con total seguridad. Esto puede generar desinformación si no se verifica lo que dicen.

Además, no todos los usuarios saben detectar errores o matices importantes en los textos generados.

Otro punto crítico es la privacidad. Estas tecnologías requieren grandes cantidades de datos para entrenarse, y aunque se aplican medidas para proteger a los usuarios, siempre existe el riesgo de uso indebido o filtración de información.

También preocupa el uso de contenido generado sin atribución clara, lo que abre debates éticos sobre propiedad intelectual.

  • En el ámbito laboral, la inteligencia artificial plantea desafíos profundos. Muchas tareas repetitivas están siendo automatizadas, lo que puede llevar al desplazamiento de ciertos empleos.

Al mismo tiempo, surgen nuevos perfiles profesionales vinculados al desarrollo, supervisión y aplicación de estas herramientas. No es una pérdida total, pero sí una transformación acelerada del mercado.

Desde el punto de vista educativo y científico, estas tecnologías pueden fomentar la curiosidad y el acceso al saber.

Pero también existe el riesgo de que se conviertan en una «muleta» intelectual, donde se prioriza la rapidez sobre el pensamiento crítico. El reto está en enseñar a usar estas herramientas sin que reemplacen el razonamiento humano.

En resumen, ChatGPT, Gemini y similares son potentes aliados tecnológicos, pero deben ser utilizados con criterio, regulación y responsabilidad. No son oráculos ni reemplazos del juicio humano. La clave está en encontrar un equilibrio donde la inteligencia artificial complemente y no suplante nuestras capacidades.

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