El “derecho de piso” digital: el ransomware, un costo inevitable para las empresas
El ransomware ya no es sólo un ataque aislado, sino una carga recurrente en el mundo digital.
Desde hace más de una década, el pago de “derecho de piso” ha sido una triste realidad en el mundo físico: una obligación impuesta por la delincuencia organizada para operar. Ahora, ese mismo principio se ha trasladado al entorno digital, donde el ransomware —un software malicioso que bloquea datos o sistemas— ya no representa sólo un ataque aislado, sino un gasto fijo que las empresas deben contemplar en su presupuesto.
En México, esta realidad es particularmente grave. Entre 2015 y 2024, los casos de extorsión aumentaron 74%, pasando de 6 223 a 10 862 reportes, según datos del SESNSP.
La Encuesta Nacional de Victimización de Empresas posiciona esta práctica como el tercer delito más frecuente contra compañías, solo detrás del robo y el fraude.
El Informe de Ransomware 2025 de Akamai Technologies identifica una evolución preocupante: la extorsión cuádruple, que combina cifrado, robo de datos, ataques DDoS y presión a terceros, como clientes o socios de la empresa afectada.
Esta estrategia multiplica las aristas del daño, afectando operaciones, reputación, cumplimiento normativo y provocando respuestas empresariales reactivas.
La inteligencia artificial generativa intensifica la amenaza, ya que permite que actores sin conocimientos técnicos avanzados generen código de ransomware y perfeccionen ataques mediante ingeniería social.
El costo económico es igualmente alarmante: grandes empresas pueden enfrentar gastos de hasta 2.5 millones de dólares anuales por múltiples incidentes, mientras que las PyMEs reportan pérdidas promedio de 1.2 millones de pesos (alrededor de 70 000 dólares) por incidente.
Para combatir esta nueva realidad, los expertos recomiendan medidas clave: segmentación de redes, autenticación estricta por dispositivo o usuario, y protocolos robustos de seguridad que limiten la propagación del ataque sin representar una inversión exorbitante.
En definitiva, el ransomware ya no es un riesgo aislado, sino un impuesto digital al que las empresas deben adaptarse: un verdadero “derecho de piso” tecnológico que exige estrategias proactivas y resiliencia constante.
También te puede interesar:
Trump revoca protección del Servicio Secreto para Kamala Harris tras extensión de Biden