Justicia tras 17 años: Gobierno de México reconoce responsabilidad en el feminicidio de Ernestina Ascencio

El Gobierno de México ofrece disculpa pública por la violación y muerte de la indígena nahua, caso encubierto en 2007.

Israel Pantaleon ·  17 DE DICIEMBRE DE 2025
Justicia tras 17 años: Gobierno de México reconoce responsabilidad en el feminicidio de Ernestina Ascencio

En un acto histórico que busca resarcir una de las deudas más profundas con los pueblos indígenas y los derechos humanos, el Estado Mexicano reconoció formalmente su responsabilidad internacional por la violación y posterior muerte de Ernestina Ascencio Rosario, una mujer indígena nahua de 73 años fallecida en 2007 tras ser agredida por elementos del Ejército.

Durante una ceremonia oficial encabezada por la Secretaría de Gobernación y en cumplimiento con los acuerdos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), las autoridades actuales ofrecieron una disculpa pública a los familiares de la víctima. El acto marca un giro radical frente a la postura oficial sostenida durante casi dos décadas.

El fin de la «verdad histórica» de Calderón

El caso de Ernestina Ascencio se convirtió en un símbolo de impunidad durante el sexenio de Felipe Calderón. En aquel entonces, a pesar de los peritajes iniciales de la Procuraduría de Veracruz que confirmaban la agresión sexual y traumatismos múltiples, el entonces presidente Calderón declaró públicamente que la mujer había muerto de «gastritis crónica».

Dicha afirmación, respaldada en su momento por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) bajo una cuestionada gestión, sepultó la investigación penal y protegió a los elementos castrenses señalados por la comunidad de Soledad Atzompa.

Reparación y memoria

El reconocimiento de responsabilidad implica no solo la disculpa pública, sino también el compromiso del Estado para fortalecer las investigaciones y garantizar medidas de reparación integral para la familia Ascencio.

“Hoy el Estado deja de ser cómplice del silencio. Reconocemos que a doña Ernestina se le falló en vida y se le ultrajó en su memoria mediante la mentira institucional”, señalaron las autoridades durante el evento.

Representantes de organizaciones civiles y familiares de Ernestina destacaron que, aunque la justicia llega tarde, este paso es fundamental para limpiar el nombre de la víctima y sentar un precedente contra el uso del poder público para encubrir crímenes militares.

Con este acto, se cierra un capítulo de negación oficial, aunque la exigencia de castigo directo a los responsables materiales e intelectuales del encubrimiento sigue presente en el reclamo social.

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