Irán “dobla la apuesta”: amenaza con atacar bases militares de Estados Unidos si Trump lanza una ofensiva
Irán advirtió que atacará bases de EU y aliados si Trump ordena una ofensiva. La tensión escala en Medio Oriente en medio de protestas y represión.
La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a escalar peligrosamente este miércoles luego de que el gobierno iraní advirtiera que atacará bases militares estadounidenses en Medio Oriente si el presidente Donald Trump cumple sus amenazas de lanzar una ofensiva militar contra la República Islámica.
El ministro de Defensa iraní, el general de brigada Aziz Nafizardeh, afirmó que cualquier agresión contra territorio iraní tendrá una respuesta inmediata y contundente, y dejó claro que no sólo serían objetivos las instalaciones militares de Estados Unidos, sino también las de países aliados que colaboren con Washington.
“Irán atacará bases estadounidenses si es atacado. Todas las bases de Estados Unidos y las bases militares de otros países de la región que ayuden a Estados Unidos serán considerados objetivos legítimos”, declaró el funcionario, citado por la agencia estatal Mehr.
Nafizardeh advirtió además que la respuesta iraní será “dolorosa para los enemigos”, elevando el tono de un conflicto que amenaza con desestabilizar aún más a Medio Oriente.
Trump endurece el discurso y revive el fantasma de la guerra
Las declaraciones iraníes se producen después de que Donald Trump amenazara en reiteradas ocasiones con atacar Irán, bajo el argumento de defender a los miles de manifestantes que desde hace semanas protestan contra el régimen en distintas ciudades del país.
El mandatario estadounidense también impuso aranceles del 25% a socios comerciales de Irán y reforzó la presión económica y diplomática contra Teherán.
La confrontación no es nueva. En junio pasado, Estados Unidos lanzó un ataque contra instalaciones nucleares iraníes, una ofensiva que, según autoridades iraníes, provocó más de mil muertos, en su mayoría civiles. Irán respondió entonces con un ataque limitado contra una base estadounidense en Catar, que no dejó consecuencias militares de gran magnitud, pero confirmó la disposición de Teherán a responder con fuerza.
Protestas internas y represión sangrienta
El nuevo episodio de tensión internacional ocurre en medio de la mayor ola de protestas en Irán en años, iniciada el pasado 28 de diciembre. Las manifestaciones, que comenzaron por reclamos económicos y sociales, se extendieron rápidamente a casi todo el país y derivaron en enfrentamientos violentos.
Este miércoles, el régimen iraní celebró funerales oficiales por más de 100 miembros de las fuerzas de seguridadmuertos durante los disturbios. Los cuerpos fueron trasladados en procesión desde la Universidad de Teherán hasta el principal cementerio de la capital, en un acto que los medios oficiales promovieron como una demostración de unidad nacional.
Las autoridades iraníes han acusado directamente a Estados Unidos e Israel de instigar las protestas, una narrativa recurrente del régimen frente a crisis internas.
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Cifras alarmantes de víctimas y detenciones
Mientras el gobierno minimiza el alcance de la represión, organizaciones independientes ofrecen un panorama mucho más grave. El grupo Human Rights Activists (HRA) informó haber confirmado la muerte de mil 850 personas, incluidos nueve menores de edad, en apenas 17 días de protestas.
Además, la agencia HRANA, vinculada a HRA, reportó más de 16 mil 700 detenciones, muchas de ellas sin cargos formales ni acceso a abogados.
Durante los días más críticos de las protestas, el régimen iraní cortó completamente las comunicaciones con el exterior, desplegó un vasto operativo policial y militar y reprimió con dureza las manifestaciones. Según cifras oficiales, se registraron ataques contra edificios públicos, bancos y el incendio de 53 mezquitas, aunque estas versiones no han sido verificadas de manera independiente.
Riesgo regional y advertencias internacionales
Analistas internacionales advierten que una confrontación directa entre Irán y Estados Unidos podría involucrar rápidamente a otros países de la región, donde Washington mantiene decenas de bases militares estratégicas.
La advertencia de Teherán de considerar objetivos legítimos a países que colaboren con Estados Unidos eleva el riesgo de un conflicto regional de gran escala, con consecuencias imprevisibles para la seguridad global y los mercados energéticos.
Por ahora, el intercambio de amenazas mantiene en vilo a la comunidad internacional, mientras la crisis interna iraní y la retórica beligerante de Washington siguen alimentando un escenario de máxima tensión geopolítica.


