Migración Neta Negativa en EE. UU.: El Alto Costo Humano y Económico de las Políticas de Trump y ICE
Estados Unidos registró en 2025 migración neta negativa por primera vez en 50 años, según Brookings. Expertos advierten que las políticas de Trump y las acciones de ICE están expulsando migrantes y debilitando la economía.
Estados Unidos atraviesa un punto de quiebre histórico. En 2025, por primera vez en al menos 50 años, el país registró más personas saliendo que entrando, de acuerdo con un estudio de la Brookings Institution, uno de los centros de análisis más influyentes del mundo.
La migración neta se ubicó en un rango estimado de 10 mil a 295 mil personas, una cifra que refleja no solo un cambio estadístico, sino el impacto directo de una política migratoria basada en la disuasión, el castigo y el miedo, impulsada por el presidente Donald Trump y ejecutada con mano dura por ICE (Immigration and Customs Enforcement).
Un “éxito” político con consecuencias profundas
Para la administración Trump, la caída de la inmigración es presentada como una victoria. Para economistas, académicos y defensores de derechos humanos, es una señal de alarma.
Analistas de Brookings advierten que la migración ha sido durante décadas uno de los principales motores del crecimiento económico y laboral de EE. UU.. La reducción abrupta de entradas —legales e irregulares— está generando un efecto dominó que comienza a sentirse en el mercado laboral, el consumo y la estabilidad demográfica.
Especialistas del instituto subrayan que el fenómeno no se explica por una ola masiva de deportaciones sin precedentes, sino por algo más estructural:
🚨Estados Unidos dejó de ser percibido como un destino viable y seguro para migrar.
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ICE y la política del miedo
Organizaciones civiles y abogados migratorios coinciden en que el rol de ICE ha sido clave en este cambio. Durante 2025:
- Se intensificaron redadas internas, incluso contra personas sin antecedentes penales.
- Aumentaron las detenciones prolongadas y las expulsiones aceleradas.
- Se cancelaron o redujeron programas humanitarios y permisos temporales que protegían a miles de familias.
Para muchas personas migrantes, el mensaje fue claro: quedarse implicaba el riesgo constante de separación familiar, detención o deportación.
Defensores de derechos humanos en la frontera sur han documentado un aumento de salidas “voluntarias”, en realidad motivadas por el temor. Familias que llevaban años viviendo y trabajando en EE. UU. optaron por irse ante la imposibilidad de regularizar su situación o por miedo a ser detenidas en sus propios vecindarios.
Abogados de migración y organizaciones comunitarias relatan casos recurrentes: trabajadores agrícolas, empleados de la construcción, cuidadores de personas mayores y personal de servicios que decidieron abandonar el país, aun teniendo empleo, porque el ambiente se volvió “insostenible”.
“Ya no se trata solo de cruzar la frontera”, señalan activistas. “Se trata de vivir bajo una amenaza constante, incluso después de años de aportar a la economía”.
Impacto económico: menos trabajadores, menos crecimiento
El informe de Brookings advierte que esta migración negativa puede tener efectos duraderos:
- Escasez de mano de obra en sectores clave como agricultura, salud, hotelería y construcción.
- Menor crecimiento del empleo y del PIB, en un país donde el envejecimiento de la población hace a la inmigración aún más necesaria.
- Caída del consumo, al reducirse la base de trabajadores y familias que impulsan la economía local.
Economistas señalan que sin inmigración, Estados Unidos enfrenta un futuro de crecimiento más lento y mayor presión sobre sistemas como el Seguro Social.
¿Qué viene este año?
Brookings proyecta que la tendencia podría continuar en 2026 si no hay cambios significativos en la política migratoria. La combinación de restricciones, deportaciones, suspensión de visas y operaciones agresivas de ICE sigue alejando tanto a migrantes como a talento calificado.
Paradójicamente, expertos advierten que EE. UU. podría estar perdiendo competitividad global, justo cuando otras economías desarrolladas flexibilizan sus políticas para atraer trabajadores y profesionales.
La migración neta negativa de 2025 no es solo un dato histórico: es el reflejo de una estrategia que prioriza el control sobre la realidad económica y humana. Mientras Donald Trump y ICE celebran cifras más bajas de inmigración, el país comienza a pagar el precio: comunidades fracturadas, sectores productivos debilitados y una economía que pierde uno de sus principales motores.
Como advierten analistas, cerrar la puerta puede ser fácil; reabrirla cuando el daño está hecho, no tanto.


