Nasry Asfura jura como nuevo presidente de Honduras en medio de tensiones y cambio político

Nasry Asfura asumió la presidencia de Honduras en el Congreso Nacional tras una elección reñida; su mandato será de 2026 a 2030.

Gabriel Peña ·  27 DE ENERO DE 2026
Nasry Asfura jura como presidente de Honduras 2026-2030.

Nasry Asfura asumió este 27 de enero de 2026 la Presidencia de Honduras para el periodo 2026-2030, en una ceremonia de investidura realizada en el Congreso Nacional, marcando el regreso al poder del Partido Nacional tras una elección reñida y polémica que puso a prueba la estabilidad democrática del país centroamericano. 

La sesión solemne, que tuvo lugar en el hemiciclo del Parlamento en Tegucigalpa, se caracterizó por su formalidad institucional, la presencia de autoridades nacionales y representantes de diversas embajadas acreditadas en Honduras, así como por la asistencia de miles de simpatizantes que se congregaron alrededor del recinto. 

Una ceremonia simbólica y tradicional

Nasry Asfura, de 67 años, juró ante los diputados que integran el Congreso Nacional como presidente constitucional para el periodo 2026-2030 en un acto que incluyó la entrada de la Bandera Nacional y homenajes protocolarios. La ceremonia, más austera que en ocasiones anteriores, fue el punto culminante de un proceso electoral que comenzó con incertidumbre y debate sobre los resultados de noviembre de 2025. 

Durante la investidura, el presidente del Legislativo, Tomás Zambrano, formalizó ante los legisladores el juramento de Asfura, quien tomó posesión acompañado de su familia y líderes políticos de su formación, el tradicional Partido Nacional de Honduras

La elección presidencial del 30 de noviembre de 2025 fue una de las más reñidas en la historia reciente de Honduras. El Consejo Nacional Electoral (CNE) declaró oficialmente a Asfura como ganador tras un prolongado escrutinio, al obtener 40.28 % de los votos, frente al 39.5 % de su principal rival, Salvador Nasralla, del Partido Liberal, y el 19 %de la candidata del Partido Libertad y Refundación (Libre). 

El proceso estuvo marcado por retrasos en el conteo de votos y fuertes tensiones políticas, incluidas acusaciones de irregularidades y cuestionamientos de la oposición, que rechazó los resultados y pidió su anulación, alegando supuestas interferencias externas. 

Un contexto político complejo

Nasry Asfura llega al poder tras años de dominación política por parte de la izquierda hondureña bajo la presidencia de Xiomara Castro, quien fue la primera mujer en ocupar la jefatura del Estado y cuyo partido no reconoció la validez del triunfo de Asfura en un inicio. 

Antes de asumir el cargo, Asfura había señalado que su toma de posesión sería una ceremonia “sencilla” y de bajo presupuesto, sin la presencia de mandatarios extranjeros, aunque se esperaba la asistencia de representantes diplomáticos acreditados en Honduras. 

Agenda política y retos inmediatos

Exalcalde de Tegucigalpa y empresario conservador, Asfura ha prometido enfocarse en temas prioritarios como la lucha contra la pobreza, la corrupción, el crimen y el estancamiento económico, retos que han marcado la agenda nacional. Además, ha planteado un retorno a relaciones diplomáticas más cercanas con aliados tradicionales como Taiwán, lo cual sería un cambio significativo respecto a la política exterior de la administración de Castro, que había estrechado vínculos con otras naciones. 

El nuevo presidente también hereda un país con desafíos sociales, incluyendo problemas en el sistema de salud pública, seguridad ciudadana y la necesidad de atraer inversión y empleo. Su victoria y toma de posesión podrían influir en las relaciones de Honduras con Estados Unidos y otros socios internacionales, después de un proceso electoral en el que el gobierno del presidente Donald Trump manifestó su respaldo público a Asfura. 

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