Secretaría de las Mujeres y FGR unirán inteligencia para identificar agresores de mujeres
La Secretaría de las Mujeres y la FGR acordaron compartir inteligencia para identificar agresores de mujeres, conectar bases de datos clave y fortalecer la investigación con una visión integral contra la violencia de género.
Con el objetivo de fortalecer la investigación y prevención de la violencia de género en México, la Secretaría de las Mujeres y la Fiscalía General de la República (FGR) sostuvieron una reunión estratégica en la que acordaron unir capacidades de inteligencia e información para identificar a agresores de mujeres y evitar que estos delitos sean tratados como hechos aislados.
El acuerdo central contempla el intercambio de información estratégica entre el Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres (BANAVIM), el Banco Nacional de Datos Forenses y el Centro Federal de Inteligencia Criminal, lo que permitirá detectar antecedentes penales, patrones de reincidencia y contextos de riesgo asociados a agresores señalados por violencia de género.
Datos e inteligencia para una visión integral del riesgo
Uno de los puntos clave del encuentro fue la necesidad de abordar la violencia contra las mujeres desde una perspectiva integral, basada en datos, estadística e inteligencia criminal.
Con la conexión entre estas bases de datos, las autoridades podrán identificar si una persona denunciada por violencia de género está vinculada a otros delitos o investigaciones en curso, fortaleciendo así la toma de decisiones y las medidas de protección.
La titular de la Secretaría de las Mujeres, Citlalli Hernández Mora, subrayó que esta dependencia fue creada por instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo con el objetivo de articular a todo el Estado mexicano en una corresponsabilidad institucional para garantizar la igualdad sustantiva y erradicar las violencias contra las mujeres.
“Nuestra Secretaría nació con una claridad: la planeación, los datos y la toma de decisiones con base en la estadística son fundamentales. Todo lo que hacemos lo mapeamos, vemos datos y tomamos decisiones”, señaló Hernández Mora.
BANAVIM como herramienta clave para las fiscalías
Durante la reunión se destacó la importancia de convertir al BANAVIM en una herramienta operativa eficaz para las fiscalías y autoridades locales.
En este sentido, Patricia Carranza Rodríguez, directora general de Inteligencia, Innovación y Planeación Estratégica, señaló que uno de los principales retos es mejorar la calidad y el uso estratégico de la información registrada.
Para lograrlo, se acordó impulsar procesos de capacitación y certificación del personal encargado de operar estos registros, con el fin de asegurar información confiable, evitar la duplicidad de datos y agilizar las investigaciones y acciones de protección a víctimas.
Inteligencia criminal al servicio de los derechos de las mujeres
Por su parte, la titular del Centro Federal de Inteligencia Criminal, Edna Patricia Cepeda Morales, ofreció la colaboración de la red de inteligencia de las 32 fiscalías del país, con el objetivo de alinear visiones, compartir herramientas tecnológicas y fortalecer la coordinación interinstitucional.
Este diálogo marca un paso relevante hacia una procuración de justicia con enfoque preventivo, donde la inteligencia criminal no solo persiga delitos consumados, sino que permita anticipar riesgos y proteger de manera más eficaz a las mujeres.
Participación interinstitucional
En el encuentro participaron también funcionarias y funcionarios clave de ambas instituciones. Por parte de la Secretaría de las Mujeres estuvieron presentes Evelyn Trasviña López, coordinadora de Análisis Estratégicos y Estadísticas de Género, y Paulina Bustos, coordinadora del Banco de Datos e Innovación en Materia de Género.
Por la Agencia de Investigación Criminal acudieron titulares de distintas unidades de inteligencia, planeación, legalidad e intervención, lo que refleja el carácter transversal del acuerdo alcanzado.
Este acuerdo interinstitucional sienta las bases para dejar atrás la fragmentación en la atención de la violencia de género y avanzar hacia políticas públicas sustentadas en información, planeación estratégica e inteligencia compartida, con el objetivo último de garantizar el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia.


