El show de medio tiempo del Super Bowl nunca fue neutral, y Bad Bunny lo confirma

Del Rey del Pop a Bad Bunny: el Halftime Show del Super Bowl siempre ha sido una plataforma política y cultural. Aquí te explicamos por qué.

Vanessa Juárez ·  06 DE FEBRERO DE 2026
De Michael Jackson a Bad Bunny: el show de medio tiempo del Super Bowl siempre fue político.

Desde su concepción moderna, el show de medio tiempo del Super Bowl ha sido mucho más que un espectáculo musical: es una plataforma de poder simbólico, capaz de amplificar mensajes sociales, tensiones políticas y debates culturales ante la audiencia televisiva más grande de Estados Unidos… y del mundo.

La reciente confirmación de Bad Bunny como protagonista del Halftime Show reavivó una discusión recurrente: ¿debe ser político el espectáculo más visto del deporte estadounidense? La respuesta, a la luz de la historia, es clara: siempre lo ha sido.

Bad Bunny y el choque cultural que incomoda a la América conservadora

La elección del artista puertorriqueño no incomoda solo por su fama o estilo, sino por lo que representa. Un latino, cantando en español, encabezando el evento más “estadounidense” posible, en medio de un contexto marcado por políticas antiinmigrantes, discursos nacionalistas y una polarización social creciente.

La reacción no se hizo esperar. Sectores conservadores y figuras ligadas al trumpismo expresaron su rechazo, mientras organizaciones como Turning Point USA anunciaron un “All American Halftime Show” alternativo, encabezado por Kid Rock, en un intento explícito por contrarrestar el mensaje cultural implícito del show oficial.

Michael Jackson: el origen político del Halftime Show moderno

Aunque suele recordarse por su espectacularidad, la presentación de Michael Jackson en 1993 fue también profundamente política. El “Rey del Pop” condicionó su participación a que la NFL realizara donaciones a su fundación Heal the World y otorgara espacio televisivo a campañas comunitarias.

Estas acciones estaban directamente relacionadas con las protestas de Los Ángeles de 1992, desatadas tras la absolución de policías involucrados en la brutal golpiza contra Rodney King, un caso emblemático de violencia racial en EE.UU.

Desde entonces, el show dejó de ser solo entretenimiento y se convirtió en un escaparate de tensiones sociales.

Beyoncé, Coldplay y el orgullo afroamericano en 2016

El Halftime Show de Coldplay, Beyoncé y Bruno Mars marcó otro punto de inflexión. Mientras Coldplay desplegó el mensaje “Believe in Love”, ampliamente criticado por sectores conservadores, Beyoncé elevó el tono político con una actuación inspirada en el orgullo afroamericano.

Referencias al Partido Pantera Negra, símbolos asociados a Malcolm X y mensajes de justicia racial provocaron duras críticas, incluyendo acusaciones absurdas de “antipolicía” por parte de figuras republicanas como Rudy Giuliani.

Lady Gaga y la resistencia simbólica en la era Trump

En 2017, ya con Donald Trump en la presidencia, Lady Gaga optó por una estrategia más sutil, pero no menos potente. Al combinar himnos patrióticos con “Born This Way”, envió un mensaje de inclusión y diversidad justo frente a una administración abiertamente hostil hacia la comunidad LGBTQ+.

El contexto político convirtió el espectáculo en un acto de resistencia cultural silenciosa, pero contundente.

El show de Maroon 5 en 2019 fue criticado no solo por su falta de impacto artístico, sino por lo que representó: una elección “segura” de la NFL en medio del conflicto con Colin Kaepernick, marginado de la liga tras protestar contra la brutalidad policial.

La negativa de artistas como Rihanna o Jay-Z a participar evidenció que, incluso la aparente neutralidad, es en sí misma una postura política.

Hip-hop, Kendrick Lamar y la crítica al “sueño americano”

El show de Dr. Dre y Kendrick Lamar en 2022, y especialmente el de Kendrick en 2025, consolidaron al Halftime Show como un espacio de crítica social abierta. Con referencias a la injusticia racial, la historia afroamericana y el mito del “sueño americano”, el mensaje fue claro.

La aparición de Samuel L. Jackson caracterizado como el Tío Sam dejó una de las imágenes más poderosas y provocadoras en la historia del Super Bowl.

Bad Bunny: la política de existir

Tras este recorrido histórico, queda claro que el show de medio tiempo nunca fue apolítico. En el caso de Bad Bunny, incluso antes de que suene la primera canción, el mensaje ya está ahí: la presencia latina importa.

Que un artista latino encabece el Halftime Show, cante en español y represente a una comunidad históricamente marginada en Estados Unidos, ya es un acto político, incluso sin consignas explícitas.

El balón está en el aire. Y, como siempre, el Super Bowl será mucho más que fútbol.

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