Seahawks campeones del Super Bowl LX: dominan 29-13 a los Patriots en Santa Clara
Los Seattle Seahawks se coronan campeones del Super Bowl LX al vencer 29-13 a los New England Patriots en Santa Clara, con actuación sobresaliente de su defensa y Kenneth Walker como MVP.
Los Seattle Seahawks se coronaron campeones de la NFL al derrotar a los New England Patriots por 29-13 en el Super Bowl LX celebrado en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California.
Esta victoria representa el segundo título de Super Bowl en la historia de la franquicia, tras once años de espera desde su primer trofeo en 2013, y llega en un escenario de revancha histórica contra los Patriots, rivales a quienes habían enfrentado en la final de 2015.
Defensa dominante y ejecución impecable
El partido fue caracterizado por una actuación defensiva impecable de Seattle, que anuló la ofensiva de New England durante gran parte del juego. La defensiva de los Seahawks, bajo el mando del coordinador Mike Macdonald, logró presionar constantemente al quarterback rival y neutralizó las principales armas ofensivas de los Patriots hasta el último cuarto.
Un momento clave llegó con una jugada defensiva que selló la victoria: tras un blitz de Devon Witherspoon que bombardeó al quarterback Drake Maye, el linebacker Uchenna Nwosu recuperó el balón y lo retornó para touchdown, prácticamente asegurando el título para Seattle.
Estrellas ofensivas del Super Bowl
Aunque la defensa fue la protagonista, los Seahawks también encontraron producción ofensiva clave. Kenneth Walker III fue una pieza fundamental con 135 yardas terrestres, convirtiéndose en el primer corredor en casi tres décadas en ganar el premio MVP del Super Bowl.
Por su parte, el quarterback Sam Darnold manejó el ataque con eficiencia, completando 202 yardas por aire y conectando un pase de touchdown, mientras que el pateador Jason Myers estableció un récord de Super Bowl al convertir cinco goles de campo, sumando puntos clave para la ventaja final.
Seahawks y su camino a la gloria
Seattle llegó al Super Bowl tras dominar tanto la temporada regular como la postemporada. Con una marca de 14-3, los Seahawks se impusieron en la NFC y derrotaron a potentes rivales como los San Francisco 49ers y Los Angeles Rams para asegurar su lugar en la final.
Por su parte, los Patriots también tuvieron una campaña sólida, terminando con una marca de 14-3 y abriéndose paso hacia el Super Bowl como campeones de la AFC, pero no pudieron encontrar el ritmo ofensivo necesario para competir contra la férrea defensa de Seattle.
La victoria se vive como un momento memorable para los Seahawks y su afición, no solo por el título en sí, sino por la forma en que se logró: con disciplina táctica, potencia defensiva y un ataque equilibrado. Esta coronación reafirma a Seattle como una fuerza contemporánea en la NFL y cierra una década de anhelos con un logro contundente.
En tanto, los Patriots se despiden de la temporada con la satisfacción de haber llegado a la final y con la mira puesta en regresar más fuertes en campañas venideras.


