Familias de turistas desaparecidos en Mazatlán se manifiestan en el Zócalo de la CDMX
Familiares de cuatro turistas desaparecidos en Mazatlán se manifiestan en el Zócalo de la Ciudad de México frente al Palacio Nacional para exigir justicia y que las autoridades localicen a sus seres queridos.
Un grupo de familiares de turistas que fueron privados de su libertad en Mazatlán, Sinaloa, protagonizó una manifestación en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en las inmediaciones del Zócalo y frente al Palacio Nacional, para exigir justicia y la pronta localización de sus seres queridos.
La protesta se da en el contexto de la desaparición de cuatro hombres —todos turistas procedentes del Estado de México—, quienes fueron vistos por última vez la noche del 3 de febrero de 2026 en la zona de Sábalo Cerritos en Mazatlán.
Mientras sus parientes y amigos siguen desaparecidos, sus seres queridos —entre ellos un profesor y sus cuñados— permanecen en calidad de buscados, y aunque dos mujeres fueron liberadas ilesas, los cuatro hombres continúan sin ser localizados por las autoridades.
Exigiendo justicia y respuestas
Los manifestantes, con fotografías, fichas de búsqueda y pancartas con consignas como “¡Vivos los queremos!” y “¿Dónde están?”, caminaron y se concentraron frente a los accesos de Palacio Nacional para llamar la atención de las autoridades federales.
En el Zócalo, punto simbólico del poder político en México, los familiares demandaron no solo que se intensifiquen los esfuerzos de búsqueda, sino también que se esclarezca lo ocurrido en Mazatlán, un destino turístico cuya reputación ha sido golpeada por este tipo de hechos violentos.
Los turistas desaparecidos son:
- Gregorio Ramírez Sabino,
- Omar Alexis Ramírez Sabino,
- Javier Ramírez Sabino,
- Óscar García.
Sus familias han narrado que los hombres fueron rodeados y retenidos por un grupo armado que los subió a vehículos mientras sus acompañantes, incluida una menor, fueron liberados sin daño físico.
Contexto de violencia y desapariciones en México
Los hechos ocurridos en Mazatlán se insertan en un panorama más amplio de violencia y desapariciones forzadas en México, donde miles de personas han sido reportadas como desaparecidas en las últimas décadas.
Observadores y colectivos han documentado cifras elevadas que reflejan una crisis crónica que ha generado movilizaciones en distintos puntos del país, incluida la propia CDMX, donde familias de desaparecidos han realizado marchas y plantones frente a Palacio Nacional en años recientes para exigir búsqueda efectiva y justicia.
Estas protestas suelen involucrar a colectivos de búsqueda y a familiares que reclaman la falta de avances sustanciales en las investigaciones y mayor compromiso institucional para frenar la impunidad en los casos de desaparición.
Reacción de autoridades y apoyo a los familiares
Hasta el momento, autoridades estatales y federales han desplegado operativos de búsqueda tanto en Sinaloa como en otros puntos del país, con el objetivo de localizar a los cuatro hombres desaparecidos. Sin embargo, los avances han sido limitados, tal como han denunciado los propios familiares.
El reclamo de los manifestantes apunta a que se intensifiquen las labores de inteligencia, coordinación entre entidades y atención integral a las familias afectadas, así como una mayor transparencia en las investigaciones que permitan conocer el paradero de sus seres queridos y las circunstancias en que fueron privados de su libertad.
Un reclamo con impacto social
La protesta en el Zócalo de la CDMX no solo es una exigencia local de los familiares de estos cuatro turistas, sino que también visibiliza un problema social de mayor magnitud: la percepción de inseguridad en los destinos turísticos y la sensación de falta de resultados en el esclarecimiento de desapariciones en México, lo cual tiene impactos directos en la confianza de las comunidades y visitantes.
Realizar este tipo de manifestaciones frente a los símbolos del poder federal —como el Palacio Nacional— subraya la urgencia que sienten las familias por obtener respuestas y justicia, y pone nuevamente sobre la agenda pública un tema que para muchos sigue siendo una herida abierta en el país.


