5 claves para evitar retrasos y altos costos al implementar un ERP en las organizaciones

Implementar un ERP puede disparar costos y plazos si no se gestiona correctamente. Ankura comparte cinco claves para reducir riesgos, evitar retrasos y lograr que estas plataformas realmente impulsen la eficiencia empresarial.

Margarita Jasso ·  11 DE FEBRERO DE 2026
Especialistas de Ankura advierten que una mala implementación de ERP puede elevar hasta 178% los costos del proyecto y retrasarlo más del doble de lo planeado.

Implementar un sistema de Planificación de Recursos Empresariales (ERP) suele presentarse como un paso decisivo hacia la eficiencia operativa. Sin embargo, en la práctica, este tipo de proyectos se ha convertido en uno de los mayores dolores de cabeza para muchas organizaciones.

De acuerdo con especialistas de Ankura, firma internacional de consultoría, el proyecto promedio de ERP termina costando hasta 178% más de lo presupuestado, se extiende 2.5 veces más de lo planeado y, al final, entrega apenas 30% de los beneficios prometidos.

Un escenario que confirma que, más que una simple actualización tecnológica, un ERP representa una verdadera “cirugía mayor” para cualquier empresa.

Ante este panorama, Ankura —que ha participado en el rescate de decenas de implementaciones fallidas— compartió cinco recomendaciones clave para reducir riesgos y asegurar que estas plataformas realmente generen valor.

Elegir bien al integrador: la primera gran decisión en ERP

Uno de los errores más frecuentes es seleccionar al proveedor de implementación sin criterios sólidos. Según Ankura, una elección inadecuada del integrador de sistemas (SI) puede derivar en meses de retraso, presión presupuestal e incluso la cancelación total del proyecto.

Por ello, la firma recomienda evitar implementaciones basadas en plantillas genéricas y exigir que el proveedor comprenda a fondo el negocio. Esto incluye realizar pruebas personalizadas que reflejen cómo opera realmente la organización, y no únicamente cómo fue diseñado el sistema.

Cuidar el talento y desconfiar de los “precios fijos”

Otro foco rojo es la rotación del personal clave durante fases críticas, como pruebas e implementación. Para prevenirlo, se sugiere mapear claramente los hitos del proyecto y contrastarlos con el plan del integrador y su estructura de trabajo.

Asimismo, Ankura advierte sobre los esquemas de precio fijo. Aunque pueden parecer atractivos, suelen incentivar calendarios irreales y el uso de procesos estandarizados del proveedor, lo que a largo plazo complica el mantenimiento del ERP y genera dependencia.

Gobernanza activa y control del proyecto

Mantener el control desde el lado del cliente es fundamental. Ankura recomienda una gobernanza estricta sobre requisitos, diseño, migración de datos y pruebas, así como una participación activa durante todo el proceso.

“Como propietario del sistema, la empresa debe conservar el control. El integrador eventualmente se irá, pero la operación se queda”, subraya la firma.

Contar con un asesor independiente marca la diferencia

La quinta clave es apoyarse en un tercero de confianza que ayude a establecer la estructura de gobernanza, acompañe la ejecución y refuerce la rendición de cuentas del integrador.

“Gestionar un integrador ERP requiere estrategia, planes bien diseñados y una ejecución coordinada. En Ankura acompañamos a las organizaciones desde la selección del SI hasta los resultados, asegurando que procesos y operaciones estén claramente definidos para sentar bases sólidas”, explicó Horacio Gómez, director Senior de Ankura para México y Latinoamérica.

Ankura y su enfoque en resultados reales

A diferencia de otros modelos de consultoría, Ankura trabaja con enfoques flexibles alineados a las necesidades de cada cliente, priorizando la acción, la ejecución precisa y el factor humano. Su metodología se centra en construir alineación interna y generar resultados sostenidos, especialmente en proyectos de transformación digital de gran escala.

En un contexto donde cada vez más empresas apuestan por la digitalización, estas cinco claves se perfilan como una guía indispensable para evitar que un ERP pase de ser una solución estratégica a un problema financiero y operativo.

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