Trump eleva presión sobre Irán con despliegue militar inusual en Medio Oriente

Donald Trump reforzó la presencia militar de Estados Unidos en Medio Oriente con dos portaaviones y cazas avanzados, mientras crece la tensión con Irán por su programa nuclear.

Gabriel Peña ·  19 DE FEBRERO DE 2026
Estados Unidos desplegó dos portaaviones en Medio Oriente.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, colocó a su administración en el umbral de una posible confrontación con el régimen iraní, al combinar presión diplomática con un despliegue militar poco habitual en Medio Oriente, según reportes de medios estadounidenses.

Actualmente, Washington mantiene en la región dos grupos de ataque encabezados por los portaaviones USS Abraham Lincoln y USS Gerald R. Ford, acompañados por destructores, buques de combate litoral y miles de efectivos en bases estratégicas. La presencia simultánea de ambos portaaviones incrementa significativamente la capacidad de proyección aérea y naval de Estados Unidos.

Refuerzo aéreo y advertencias nucleares

El refuerzo militar incluye cazas F-22, F-15 y F-16, aeronaves de alerta temprana y aviones cisterna para reabastecimiento en vuelo, lo que sugiere preparación para operaciones sostenidas en caso de escalada.

Funcionarios estadounidenses han reiterado que impedirán “de una forma u otra” que Irán obtenga un arma nuclear, manteniendo como línea roja la proliferación atómica en la región.

Protestas internas y presión internacional

El endurecimiento de la postura estadounidense coincide con tensiones internas en Irán. En los últimos meses, protestas originadas por el costo de vida han derivado en reclamos más amplios por libertades civiles y políticas.

Trump vinculó la represión con advertencias de intervención y aseguró que “la ayuda iba en camino”, además de afirmar que Teherán habría frenado cientos de ejecuciones tras la presión internacional.

Por su parte, el presidente iraní Masud Pezeshkian rechazó cualquier señal de sumisión ante Washington y advirtió que su país no “inclinará la cabeza”.

Diplomacia paralela en Ginebra

En paralelo al despliegue militar, delegaciones de ambos países sostuvieron en Ginebra una segunda ronda de contactos con mediación de Omán. Irán aseguró que trabaja en un “marco preliminar” de entendimiento.

El canciller iraní, Abás Araqhchi, también sostuvo conversaciones con Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en un intento por mantener abiertos los canales técnicos sobre supervisión nuclear.

Sin embargo, desde Washington se insiste en que aún no hay definiciones claras. El vicepresidente JD Vance declaró que Teherán no ha reconocido las “líneas rojas” estadounidenses.

El estrecho de Ormuz, punto crítico

Uno de los focos de mayor preocupación es el posible cierre del Estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde transita una parte significativa del comercio mundial de petróleo. Desde Teherán se han repetido amenazas de represalia que incluyen afectar esta ruta marítima clave.

Con maniobras de los Guardianes de la Revolución y bases estadounidenses potencialmente expuestas, la situación entra en una fase delicada en la que cada movimiento —militar o diplomático— puede interpretarse como un ultimátum.

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