Pakistán declara guerra abierta a Afganistán tras bombardeos
Pakistán bombardeó Kabul y declaró una guerra abierta contra Afganistán tras enfrentamientos fronterizos. La escalada militar deja muertos y aumenta la tensión regional.
La tensión entre Pakistán y Afganistán escaló de forma dramática luego de que el gobierno paquistaní lanzara bombardeos contra Kabul y otras zonas estratégicas. Tras los ataques, autoridades de Islamabad afirmaron que el conflicto entró en una fase de “guerra abierta”, lo que encendió las alarmas en la región.
Los bombardeos alcanzaron la capital afgana, Kabul, así como otras provincias cercanas a la frontera. Funcionarios paquistaníes aseguraron que los ataques formaron parte de una operación militar contra posiciones talibanas. Según cifras oficiales, los enfrentamientos dejaron decenas de muertos y cientos de heridos, aunque las cifras varían entre ambos gobiernos.
El conflicto marca una de las crisis más graves entre ambos países en años recientes. La situación preocupa a la comunidad internacional debido al riesgo de una guerra prolongada entre dos naciones con una frontera históricamente inestable.
Bombardeos y escalada militar
Pakistán lanzó ataques aéreos tras acusar a fuerzas afganas de realizar disparos contra sus tropas en la frontera. El ministro de Defensa paquistaní afirmó que “la paciencia se agotó” y confirmó que el país entró en una fase de confrontación directa.
El gobierno paquistaní aseguró que destruyó puestos militares y equipo pesado. También reportó la muerte de más de un centenar de combatientes talibanes.
Por su parte, autoridades afganas denunciaron que los ataques afectaron tanto objetivos militares como zonas cercanas a civiles. Kabul también aseguró que sus fuerzas respondieron con ataques en la frontera.
Los enfrentamientos incluyeron artillería pesada, bombardeos aéreos y combates en varios puntos fronterizos. Testigos reportaron explosiones y movimiento de ambulancias tras los ataques nocturnos.
El origen del conflicto
La tensión entre ambos países creció durante meses. Pakistán acusa a grupos armados de operar desde territorio afgano. Entre ellos menciona al Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP).
Islamabad afirma que estos grupos atacan a sus fuerzas de seguridad. Por eso, el gobierno decidió lanzar operaciones militares dentro de Afganistán.
Afganistán rechaza estas acusaciones. El gobierno talibán sostiene que Pakistán viola su soberanía con ataques aéreos.
Los enfrentamientos recientes surgieron tras una serie de ataques y contraataques en la frontera. Ambos países movilizaron tropas y reforzaron posiciones militares.
Una frontera históricamente conflictiva
La frontera entre Pakistán y Afganistán registra tensiones desde hace décadas. La llamada Línea Durand divide comunidades y territorios tribales.
Grupos armados operan en esa región montañosa. La falta de control estatal facilita su movilidad.
Pakistán acusa a Afganistán de permitir refugios insurgentes. Afganistán acusa a Pakistán de agresiones militares.
Estos desacuerdos provocan enfrentamientos periódicos. Sin embargo, la reciente escalada supera episodios anteriores.
Riesgo de guerra regional
El conflicto podría expandirse. La región tiene importancia estratégica en Asia. Pakistán cuenta con armamento avanzado. Afganistán mantiene fuerzas activas tras el regreso del Talibán al poder.
Un conflicto prolongado podría generar desplazamientos de población. También afectaría el comercio y la seguridad regional.
Organismos internacionales han llamado a reducir la violencia. Sin embargo, ambos gobiernos mantienen posiciones firmes.
Incertidumbre en la región
La situación sigue siendo volátil. Nuevos ataques podrían intensificar el conflicto.
El intercambio de acusaciones continúa. Ningún gobierno ha anunciado negociaciones formales.
La declaración de “guerra abierta” marca un punto crítico. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de los hechos.

