Alertan por tormenta geomagnética este martes 24 de marzo de 2026; ¿habrá auroras boreales?
La NOAA confirmó tormenta geomagnética fuerte en marzo de 2026. Te contamos si habrá auroras boreales este 24 de marzo, dónde podrían verse y qué efectos puede causar la tormenta solar.
La Tierra atraviesa un episodio de actividad geomagnética que ha llamado la atención por la posibilidad de generar auroras boreales entre la noche del 23 y la madrugada del martes 24 de marzo de 2026. De acuerdo con el Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA (SWPC), el evento alcanzó nivel G3, considerado fuerte, durante el 22 de marzo, y después evolucionó a condiciones de G1 a G2, es decir, de intensidad menor a moderada.
La NOAA informó en una actualización publicada el 23 de marzo que la tormenta geomagnética fuerte observada el día 22 estuvo asociada al inicio de una corriente rápida de viento solar, sumada a la influencia decreciente de eyecciones de masa coronal previas. En ese mismo aviso señaló que seguían observándose niveles G1-G2 y que todavía era posible un periodo aislado de G3 hasta el final del día UTC del 22 de marzo.
¿Habrá auroras boreales el 24 de marzo?
Con la información oficial disponible, sí existe posibilidad de auroras boreales, pero principalmente en latitudes altasdel hemisferio norte. La propia NOAA mantiene productos operativos para el seguimiento de la aurora y explica que su visibilidad depende de la intensidad del fenómeno y de la ubicación geográfica; en términos prácticos, las mejores probabilidades suelen concentrarse en regiones del norte de Canadá, Alaska y el extremo septentrional de Estados Unidos.
Con base en los avisos emitidos por la NOAA, no hay señal oficial de que esta tormenta vaya a empujar la aurora a latitudes bajas de forma generalizada. Eso significa que no se perfila un evento amplio para zonas cercanas al ecuador, aunque la visibilidad exacta puede cambiar en ventanas cortas dependiendo de cómo evolucione el viento solar en tiempo real. Esa conclusión es una inferencia razonable a partir de la intensidad reportada y de las herramientas oficiales de pronóstico auroral.
Qué pasó con la tormenta geomagnética de marzo
La secuencia de eventos comenzó con una combinación de eyecciones de masa coronal y el ingreso de una corriente de alta velocidad procedente de un agujero coronal. La NOAA había emitido primero una vigilancia G2 para el 22 de marzo y después amplió el panorama al advertir que el 23 de marzo todavía podían registrarse periodos de tormenta G1-G2. Posteriormente, confirmó que el 22 de marzo sí se alcanzó un episodio G3.
Además, el servicio oficial SpaceWeather.gov, que forma parte del ecosistema informativo del clima espacial en Estados Unidos, había advertido desde días antes una mezcla de posibles llegadas de CME y efectos de corriente rápida, con al menos una probabilidad ligera de que se presentaran condiciones G3 entre el 19 y el 21 de marzo. Ese antecedente ayuda a entender que el episodio actual no surgió de forma aislada, sino dentro de una ventana de actividad solar ya monitoreada.
¿La tormenta geomagnética representa un peligro?
La NOAA explica que las tormentas geomagnéticas pueden afectar sistemas tecnológicos, especialmente redes eléctricas, GPS, comunicaciones de radio y algunas operaciones satelitales, dependiendo de su intensidad. No se trata de un riesgo directo para la vida cotidiana de la población en superficie, pero sí de fenómenos que pueden generar perturbaciones operativas en infraestructura sensible.
En este caso, al haberse observado un pico G3 y luego una disminución a niveles G1-G2, el foco principal está en el monitoreo técnico y en la posible observación de auroras en regiones favorecidas por la latitud. Las condiciones menores, como G1, suelen ser mucho menos disruptivas que los eventos más intensos. Esta interpretación se apoya en la escala oficial G de NOAA.
¿Viene otra tormenta geomagnética el 25 de marzo?
Hasta el momento, en los resultados oficiales revisados de la NOAA no aparece una alerta específica confirmando una nueva tormenta importante para el 25 de marzo derivada de un evento distinto. Sí existen herramientas de pronóstico continuo, como el 3-Day Forecast y los tableros de aurora, que se actualizan con frecuencia y pueden cambiar si se detecta un nuevo impacto solar relevante.
Eso significa que la posibilidad de un nuevo episodio debe tratarse con cautela: puede existir monitoreo de material solar expulsado, pero la confirmación operativa depende de avisos posteriores de NOAA. En otras palabras, al cierre de la información consultada, lo sólido y confirmado es la tormenta ya observada entre el 22 y 23 de marzo, no una nueva tormenta plenamente declarada para el 25.
Lo que se sabe hasta ahora
Lo confirmado por fuentes oficiales es que la Tierra registró tormenta geomagnética G3 el 22 de marzo de 2026, que después persistieron condiciones G1-G2 durante el 23 de marzo, y que las auroras asociadas a este tipo de fenómenos tienen mayor probabilidad de observación en latitudes altas del hemisferio norte. También está claro que NOAA mantiene herramientas en tiempo real para afinar la ventana exacta de observación auroral.
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