¿Por qué recordar a nuestros muertos ayuda con el duelo?

Colocar una fotografía en la ofrenda, preparar la comida favorita de alguien que murió o escuchar una canción especial puede despertar emociones intensas. La psicología explica por qué ocurre y cómo los rituales pueden acompañar el duelo.

Vanessa Juárez · Hace 2 horas
Los rituales de recuerdo del Día de Muertos pueden tener un significado emocional para las familias.
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Cada año, durante el Día de Muertos, millones de personas en México colocan fotografías, veladoras, flores de cempasúchil y alimentos en sus ofrendas para recordar a familiares y amigos que han fallecido.

Para algunas personas, preparar el altar despierta alegría, nostalgia y gratitud. Para otras, provoca tristeza o hace más evidente la ausencia de alguien querido.

Estas reacciones tienen una explicación desde la psicología: recordar a una persona fallecida activa experiencias emocionales asociadas con la relación que mantuvimos con ella, y los rituales pueden ayudarnos a expresar sentimientos que a veces resultan difíciles de poner en palabras.

Pero ¿realmente recordar a nuestros muertos puede ayudarnos a sobrellevar una pérdida? ¿Qué dice la ciencia sobre las ofrendas y el duelo?

La respuesta es más compleja de lo que parece.

Los rituales de recuerdo del Día de Muertos pueden tener un significado emocional para las familias.

¿Qué pasa en nuestra mente cuando recordamos a alguien que murió?

Los recuerdos personales no son simples archivos almacenados en el cerebro.

Cuando recordamos a alguien, podemos recuperar escenas, conversaciones, sensaciones y emociones relacionadas con esa persona.

Una fotografía familiar puede llevarnos a recordar una celebración. Una canción puede evocar un viaje. El olor de un platillo puede hacernos pensar en alguien que solía prepararlo.

Este tipo de experiencias está relacionado con la memoria autobiográfica, que nos permite reconstruir episodios de nuestra propia vida.

Por eso, recordar a un ser querido no consiste únicamente en pensar en su ausencia: también puede significar recuperar momentos de convivencia, afecto y pertenencia.

Sin embargo, los recuerdos no siempre producen bienestar inmediato.

En ocasiones pueden generar tristeza intensa, culpa, enojo o ansiedad, especialmente cuando la pérdida es reciente o estuvo acompañada de circunstancias traumáticas.

Sentirse triste al recordar no significa que una persona esté viviendo incorrectamente su duelo.

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¿Por qué las ofrendas pueden ayudar a procesar una pérdida?

En México, el Día de Muertos ofrece un espacio cultural para recordar a quienes fallecieron.

Preparar una ofrenda puede implicar seleccionar fotografías, cocinar alimentos significativos, colocar objetos personales y compartir historias con familiares.

Desde la psicología, estas acciones pueden entenderse como rituales de recuerdo y conexión simbólica.

Una revisión científica publicada en Frontiers in Psychiatry examinó 22 estudios sobre elementos rituales utilizados en intervenciones relacionadas con el duelo.

Los investigadores identificaron actividades como escribir cartas, realizar ceremonias simbólicas, expresar emociones y establecer diálogos imaginarios con la persona fallecida.

Los estudios revisados encontraron mejorías en distintas intervenciones, aunque los autores advirtieron que no siempre fue posible separar el efecto específico del ritual del resto del tratamiento psicológico.

Esto significa que los rituales pueden ser herramientas significativas, pero no está demostrado que cualquier ceremonia, por sí sola, reduzca el sufrimiento emocional de todas las personas.

Mantener un vínculo con quien murió no siempre es algo negativo

Durante mucho tiempo se difundió la idea de que superar una pérdida significaba dejar atrás por completo a la persona fallecida.

Sin embargo, la investigación psicológica contemporánea estudia lo que se conoce como vínculos continuos.

Este concepto describe las formas en que una persona conserva una relación simbólica o emocional con alguien que murió.

Algunos ejemplos son:

  • Recordar sus enseñanzas.
  • Conservar fotografías u objetos especiales.
  • Preparar una receta familiar.
  • Hablar de esa persona con otros familiares.
  • Mantener tradiciones que compartían.
  • Encontrar inspiración en sus valores o experiencias.

Una revisión sistemática publicada en la revista Death Studies analizó 79 investigaciones sobre estos vínculos.

Los autores encontraron que pueden relacionarse con experiencias de consuelo, reconstrucción de significado e identidad, pero también con malestar emocional.

La investigación no permite afirmar que conservar esos vínculos sea siempre beneficioso ni que abandonarlos sea necesario para recuperarse.

La forma en que cada persona recuerda y se adapta a la pérdida depende de múltiples factores, entre ellos la relación que tenía con quien murió y las circunstancias de su fallecimiento.

¿Por qué los olores, las canciones y las fotografías nos hacen llorar?

Uno de los aspectos más intensos del Día de Muertos es la capacidad de ciertos estímulos para despertar recuerdos.

El aroma del copal, las flores de cempasúchil, una fotografía antigua o el sabor de una comida familiar pueden funcionar como señales que evocan experiencias del pasado.

En psicología, esto se relaciona con la recuperación de recuerdos mediante claves sensoriales y contextuales.

Los olores pueden estar estrechamente asociados con recuerdos autobiográficos y emociones.

Las canciones también pueden recuperar experiencias personales, mientras que las fotografías ofrecen señales visuales que ayudan a reconstruir momentos compartidos.

Por eso, una persona puede sentirse conmovida al escuchar una melodía que relaciona con su madre o al preparar un platillo que cocinaba su abuelo.

Estas respuestas no tienen que interpretarse como señales sobrenaturales para reconocer su valor emocional.

Son experiencias humanas relacionadas con la memoria, los vínculos afectivos y la historia personal.

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¿Es normal llorar durante el Día de Muertos?

Sí.

El duelo puede manifestarse de muchas maneras y no existe una reacción emocional obligatoria.

Según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), las personas en duelo pueden experimentar tristeza, enojo, confusión, culpa, añoranza e incluso alivio.

También pueden aparecer cambios físicos y cognitivos, como:

  • Dificultades para dormir.
  • Cansancio.
  • Alteraciones del apetito.
  • Dolores de cabeza.
  • Problemas para concentrarse.
  • Dificultad para tomar decisiones.
  • Cambios en la memoria cotidiana.

Estas reacciones pueden formar parte de una respuesta de duelo.

No obstante, si los síntomas son intensos, persistentes o afectan considerablemente la vida diaria, conviene buscar una valoración profesional.

¿El duelo tiene cinco etapas que todas las personas deben superar?

No necesariamente.

Aunque es común escuchar que el duelo pasa por negación, ira, negociación, depresión y aceptación, no existe evidencia de que todas las personas atraviesen esas etapas en un orden fijo.

La Asociación Estadounidense de Psicología (APA) señala que cada persona enfrenta la pérdida de forma diferente.

Algunas pueden experimentar periodos de tristeza profunda seguidos de momentos de tranquilidad. Otras pueden sentirse relativamente estables durante semanas y después experimentar emociones intensas ante una fecha especial.

El aniversario de una muerte, un cumpleaños o el Día de Muertos pueden despertar recuerdos incluso muchos años después de la pérdida.

Eso no significa automáticamente que el proceso de duelo haya retrocedido.

No existe una fecha límite universal para dejar de extrañar a alguien.

¿Por qué el Día de Muertos puede ser especialmente difícil después de una pérdida reciente?

Las primeras celebraciones familiares después de un fallecimiento pueden hacer más evidente la ausencia.

Actividades que antes se compartían, como preparar comida, visitar el panteón o reunirse alrededor de la ofrenda, pueden adquirir un significado distinto.

Algunas personas encuentran consuelo en continuar las tradiciones.

Otras prefieren cambiar la forma de celebrar o no participar durante un tiempo.

Ambas respuestas pueden ser comprensibles.

La psicología reconoce que el duelo está influido por factores personales, familiares, sociales y culturales.

Por ello, nadie debería sentirse obligado a visitar una tumba, colocar una ofrenda o participar en una ceremonia si emocionalmente no se encuentra preparado.

¿Qué pueden hacer las familias para acompañar a alguien en duelo?

Las organizaciones de salud mental recomiendan ofrecer apoyo sin imponer una manera específica de sentir o recordar.

Algunas acciones que pueden ayudar son:

Escuchar sin intentar corregir las emociones

Frases como “ya deberías superarlo” o “tienes que ser fuerte” pueden hacer que una persona sienta que su tristeza no tiene espacio.

Es preferible escuchar y permitir que exprese lo que necesita.

Compartir recuerdos cuando la persona lo desee

Hablar de anécdotas, mirar fotografías o cocinar una receta especial puede ser significativo.

Sin embargo, conviene preguntar antes de hacerlo, porque algunas personas pueden no querer recordar en determinados momentos.

Respetar las decisiones sobre la ofrenda

No todas las familias viven el Día de Muertos de la misma manera.

Alguien puede querer colocar un altar grande, preparar una ofrenda sencilla o no participar.

Ofrecer ayuda concreta

Acompañar a realizar compras, preparar alimentos, cuidar a los niños o apoyar con tareas cotidianas puede ser más útil que insistir en que la persona debe sentirse mejor.

Mantener el contacto después de las fechas especiales

El apoyo emocional no debería limitarse al funeral o al Día de Muertos.

La pérdida puede seguir afectando la vida cotidiana durante mucho tiempo.

¿Cuándo el duelo requiere atención psicológica?

Sentir tristeza o extrañar intensamente a alguien no constituye, por sí mismo, un trastorno mental.

Sin embargo, existe una condición clínica llamada trastorno de duelo prolongado, reconocida en el manual diagnóstico DSM-5-TR de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

Entre sus características se encuentran la añoranza intensa o preocupación persistente por la persona fallecida, acompañadas de sufrimiento significativo y dificultades para desenvolverse en la vida diaria.

Para considerar este diagnóstico, el fallecimiento debe haber ocurrido hace al menos:

  • 12 meses en personas adultas.
  • 6 meses en niñas, niños y adolescentes.

También es necesario valorar la intensidad de los síntomas, su impacto funcional y si la reacción excede lo esperable dentro del contexto cultural, social o religioso de la persona.

Estos plazos no significan que llorar o extrañar a alguien después de un año sea una enfermedad.

El diagnóstico requiere una evaluación clínica; no puede establecerse únicamente por el tiempo transcurrido.

Además, no es necesario esperar seis o doce meses para solicitar apoyo si el sufrimiento resulta difícil de manejar.

¿Qué hacer si el Día de Muertos despierta una tristeza muy intensa?

Si recordar a una persona fallecida genera malestar importante, pueden considerarse algunas medidas de autocuidado:

  1. Reconocer lo que se siente sin exigir una emoción determinada.
  2. Decidir cuánto tiempo se desea dedicar a los rituales de recuerdo.
  3. Buscar compañía de personas de confianza.
  4. Mantener, en la medida de lo posible, hábitos de sueño y alimentación.
  5. Tomar descansos si una reunión o ceremonia resulta abrumadora.
  6. Solicitar atención psicológica si el sufrimiento interfiere con las actividades cotidianas.

Si aparecen pensamientos de hacerse daño o existe riesgo inmediato para la seguridad de una persona, es importante buscar ayuda urgente a través de los servicios de emergencia.

En México, ante una emergencia puede llamarse al 911.

¿Recordar a nuestros muertos realmente puede hacernos sentir mejor?

La ciencia no ofrece una respuesta idéntica para todas las personas.

Para algunas, preparar una ofrenda o recordar historias familiares puede generar cercanía emocional, consuelo y sentido de continuidad.

Para otras, las mismas actividades pueden despertar dolor, especialmente cuando la pérdida es reciente.

La investigación sobre vínculos continuos y rituales de duelo muestra que su significado y sus efectos dependen de la experiencia individual.

Lo que sí reconocen las organizaciones de salud mental es que contar con apoyo social, expresar las emociones de manera saludable y recibir ayuda cuando se necesita puede favorecer la adaptación a una pérdida.

El Día de Muertos ofrece un contexto cultural en el que el recuerdo tiene un lugar importante, pero no impone una única manera de vivir el duelo.

Preguntas frecuentes

¿Es bueno recordar a un familiar fallecido?

Puede ser reconfortante para muchas personas. Sin embargo, los recuerdos también pueden provocar tristeza y no existe una forma de recordar que sea adecuada para todos.

¿Poner una ofrenda ayuda psicológicamente?

Una ofrenda puede funcionar como un ritual significativo de recuerdo y conexión familiar. La investigación no demuestra que sea un tratamiento psicológico por sí mismo.

¿Por qué lloro cuando veo fotos de alguien que murió?

Las fotografías pueden activar recuerdos personales y emociones asociadas con esa relación. Llorar puede ser una respuesta natural.

¿Es malo conservar las pertenencias de una persona fallecida?

No necesariamente. Algunas personas encuentran consuelo en esos objetos y otras prefieren guardarlos o desprenderse de ellos. Lo importante es cómo influye esa decisión en su bienestar.

¿Es normal sentir alegría durante el Día de Muertos si extraño a alguien?

Sí. La tristeza, la alegría, la gratitud y la nostalgia pueden coexistir durante el duelo.

¿Cuánto tiempo dura el duelo?

No existe un plazo universal. La intensidad y duración varían según la persona, la relación y las circunstancias de la pérdida.

¿Extrañar a alguien después de muchos años significa tener duelo prolongado?

No. El trastorno de duelo prolongado requiere síntomas intensos, persistentes y clínicamente significativos, además de una evaluación profesional.

¿Debo obligarme a participar en las celebraciones?

No. Participar en rituales de recuerdo es una decisión personal y familiar.

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