Diabetes en México: el daño silencioso que puede afectar al corazón y los riñones

La diabetes puede afectar el corazón y los riñones incluso antes de provocar síntomas evidentes. Especialistas advierten que el control de la glucosa debe acompañarse de vigilancia cardiovascular y renal.

Vanessa Juárez · Hace 13 minutos
La diabetes puede incrementar el riesgo de enfermedades del corazón y los riñones, por lo que los especialistas recomiendan una atención integral.
Agréganos como tu fuente favorita en Google
Agrega INFOPODER en

La diabetes puede avanzar durante años sin provocar síntomas evidentes. Cuando finalmente se detecta, algunas personas ya presentan daños en órganos vitales como el corazón y los riñones, una situación que representa uno de los principales desafíos para la atención de esta enfermedad en México.

Con más de 14 millones de adultos que viven con diabetes en el país, según cifras difundidas por especialistas y organizaciones de salud, la preocupación ya no se limita al control del azúcar en la sangre. También se concentra en las complicaciones cardiovasculares y renales que pueden desarrollarse de manera progresiva.

El problema adquiere mayor dimensión al observar las cifras internacionales. La Federación Internacional de Diabetes estima que 589 millones de adultos viven con la enfermedad en el mundo y que aproximadamente 252 millones desconocen su diagnóstico.

Es decir, cerca de cuatro de cada diez personas con diabetes podrían no saber que la tienen.

Diabetes, corazón y riñones: una relación que puede poner en riesgo la vida

Aunque suele asociarse principalmente con niveles elevados de glucosa, la diabetes también afecta los vasos sanguíneos y puede comprometer el funcionamiento de distintos órganos.

La exposición prolongada a concentraciones altas de azúcar en la sangre favorece el daño vascular y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y renales.

Entre las complicaciones se encuentran el infarto, la insuficiencia cardiaca, el accidente cerebrovascular y la enfermedad renal crónica.

El doctor Juan Carlos Anda Garay, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, señaló que las complicaciones del corazón y los riñones son frecuentes entre las personas que viven con diabetes.

Durante un encuentro con medios, el especialista expuso estimaciones según las cuales la insuficiencia cardiaca puede afectar hasta a cuatro de cada diez personas con diabetes en determinadas poblaciones estudiadas, mientras que la enfermedad renal crónica también representa una complicación importante.

Estas proporciones no deben interpretarse como el riesgo individual de todos los pacientes, ya que dependen de factores como la edad, los años de evolución de la enfermedad y la presencia de hipertensión u otras condiciones.

La diabetes puede incrementar el riesgo de enfermedades del corazón y los riñones, por lo que los especialistas recomiendan una atención integral.

¿Qué es el síndrome cardio-renal-metabólico?

La relación entre estas enfermedades se conoce como síndrome cardiovascular-renal-metabólico, también denominado CRM.

El concepto describe cómo las alteraciones metabólicas, el funcionamiento de los riñones y la salud cardiovascular están estrechamente relacionados.

Por ejemplo, una persona con diabetes e hipertensión puede desarrollar daño renal. A su vez, la pérdida de función de los riñones puede agravar problemas cardiovasculares.

Este proceso no ocurre de la misma manera en todos los pacientes, pero explica por qué los especialistas recomiendan evaluar distintos factores de riesgo y no únicamente los niveles de glucosa.

La Asociación Americana del Corazón ha impulsado este enfoque para identificar riesgos desde etapas tempranas y mejorar la prevención de enfermedades que pueden presentarse de manera simultánea.

Te puede interesar

¿Por qué recordar a nuestros muertos ayuda con el duelo?

El problema del diagnóstico tardío en México

Una de las principales dificultades para detectar la diabetes tipo 2 es que sus manifestaciones pueden ser leves o pasar inadvertidas.

Algunas personas presentan sed excesiva, necesidad frecuente de orinar, cansancio o cambios de peso. Otras no identifican síntomas durante mucho tiempo.

Por ello, el diagnóstico puede llegar cuando ya existen alteraciones en los riñones, problemas de circulación o complicaciones cardiovasculares.

La maestra Mónica Hurtado, gerente académica de la Federación Mexicana de Diabetes A.C., advirtió sobre la importancia de realizar pruebas de detección oportuna.

La especialista señaló que identificar la enfermedad antes de que aparezcan complicaciones permite iniciar un seguimiento médico y establecer medidas para reducir riesgos.

La detección puede incluir pruebas de glucosa en sangre o hemoglobina glucosilada, según la valoración médica y los antecedentes de cada persona.

¿Cómo saber si la diabetes está afectando los riñones?

El daño renal relacionado con la diabetes puede avanzar sin producir molestias en sus primeras etapas.

Por eso, esperar a sentir dolor o presentar síntomas evidentes no es una estrategia adecuada para detectarlo.

Entre los estudios que los médicos utilizan para evaluar la función renal se encuentran la medición de creatinina en sangre, el cálculo de la tasa de filtración glomerular y la búsqueda de albúmina en orina.

Estas pruebas ayudan a identificar alteraciones que podrían pasar desapercibidas en una revisión general.

La frecuencia de los estudios depende del tipo de diabetes, el tiempo de evolución, los resultados previos y las condiciones de salud del paciente.

Te puede interesar

Cáncer de mama: el hospital en México que busca iniciar tratamientos en menos de 30 días

No basta con bajar el azúcar: también hay que vigilar presión y colesterol

El tratamiento de la diabetes ha evolucionado hacia un modelo que busca reducir complicaciones a largo plazo.

Además de mantener niveles adecuados de glucosa, los especialistas consideran necesario evaluar la presión arterial, el colesterol, el peso corporal y la función renal.

El tabaquismo, la hipertensión, el exceso de peso y las alteraciones del colesterol pueden aumentar el riesgo de infarto y otros problemas cardiovasculares.

Por eso, una persona con diabetes puede necesitar distintas medidas de prevención, incluso cuando sus resultados de glucosa se encuentran dentro de las metas establecidas por su médico.

La alimentación, la actividad física, el descanso y el seguimiento del tratamiento forman parte de ese cuidado.

Nuevos medicamentos ofrecen protección cardiovascular y renal

En los últimos años, el tratamiento de la diabetes tipo 2 ha incorporado medicamentos cuyos beneficios pueden ir más allá del control de la glucosa.

Entre ellos se encuentran los inhibidores de SGLT2, una familia de fármacos que incluye a la empagliflozina.

Estudios clínicos han demostrado que determinados medicamentos de este grupo pueden reducir el riesgo de hospitalización por insuficiencia cardiaca y retrasar el deterioro renal en pacientes que cumplen criterios específicos.

Sin embargo, su uso requiere valoración médica.

No todas las personas con diabetes necesitan estos medicamentos ni todos los tratamientos ofrecen los mismos beneficios para cada condición.

La elección depende de factores como la función renal, los antecedentes cardiovasculares, las contraindicaciones y los objetivos de tratamiento.

La diabetes puede incrementar el riesgo de enfermedades del corazón y los riñones, por lo que los especialistas recomiendan una atención integral.

La atención fragmentada, otro obstáculo para los pacientes

Un problema adicional es que las enfermedades relacionadas con la diabetes suelen atenderse por separado.

Una persona puede acudir con un médico para controlar la glucosa, con otro para tratar la hipertensión y con un especialista diferente cuando aparece daño renal.

Aunque la atención especializada es necesaria, la falta de coordinación puede dificultar el seguimiento integral.

En México, el Consejo de Salubridad General ha impulsado Protocolos Nacionales de Atención Médica orientados a establecer criterios comunes para distintos padecimientos, incluido el abordaje cardio-renal-metabólico, de acuerdo con lo expuesto por especialistas durante un encuentro informativo.

El reto es trasladar estos criterios a la atención cotidiana, especialmente en los servicios de primer nivel, donde se detecta y controla a una parte importante de los pacientes.

Cinco señales de riesgo que no conviene ignorar

La diabetes puede permanecer sin síntomas, pero existen circunstancias que justifican consultar a un profesional de salud:

  • Antecedentes familiares de diabetes tipo 2.
  • Sobrepeso u obesidad, especialmente cuando se acompañan de otros factores metabólicos.
  • Presión arterial elevada o alteraciones del colesterol.
  • Sed excesiva, aumento de la frecuencia urinaria o cansancio persistente.
  • Diagnóstico previo de enfermedad cardiovascular o renal.

Estos factores no confirman por sí mismos la presencia de diabetes, pero pueden orientar la necesidad de realizar pruebas.

Si una persona presenta dolor intenso de pecho, dificultad respiratoria repentina o síntomas de un accidente cerebrovascular, debe buscar atención médica de emergencia.

La diabetes puede incrementar el riesgo de enfermedades del corazón y los riñones, por lo que los especialistas recomiendan una atención integral.

Más de 850 millones de personas podrían vivir con diabetes en 2050

Las proyecciones de la Federación Internacional de Diabetes advierten que el número de adultos con esta enfermedad podría llegar a 853 millones en 2050.

El crecimiento previsto refleja la magnitud del desafío para los sistemas de salud y la necesidad de ampliar el acceso al diagnóstico y al tratamiento.

En México, el problema también plantea interrogantes sobre la disponibilidad de pruebas de laboratorio, la continuidad de la atención y la prevención de complicaciones que pueden requerir hospitalizaciones o tratamientos prolongados.

En vísperas del Día Mundial de la Diabetes, el 14 de noviembre, Boehringer Ingelheim México y la Federación Mexicana de Diabetes presentaron la iniciativa “Hilos vitales, conexiones saludables”, con la participación del exfutbolista Oswaldo Sánchez como embajador.

La campaña busca difundir la relación entre la diabetes y las enfermedades cardiovasculares y renales.

Más allá de la iniciativa, el mensaje médico es relevante para millones de personas: vivir con diabetes no significa únicamente vigilar el azúcar, sino proteger también el corazón, los riñones y la salud a largo plazo.

Agréganos como tu fuente favorita en Google
Agrega INFOPODER en

QUIZÁS PODRÍA INTERESARTE