Mundial 2026: una oportunidad para generar desarrollo económico en México
El Mundial de Fútbol 2026 se perfila como un enorme motor económico para México. Turismo, restauranteros, comercios y servicios locales esperan un aumento significativo en derrama, empleo y posicionamiento global.
Con la cuenta regresiva hacia la Copa Mundial de la FIFA 2026, México se prepara para vivir no solo un evento deportivo histórico, sino también un impulso económico sin precedentes.
Al coorganizar junto a Estados Unidos y Canadá este megaplan de 104 partidos, el país aspira a transformar el torneo en un motor que dinamice sectores clave como el turismo, la restaurantería y el comercio, generando beneficios económicos que podrían superar una derrama económica de 3 mil millones de dólares, según lo estimado por la Secretaría de Turismo, empresarios y Gobierno Federal.
Turismo: millones de visitantes y derrama histórica
Las proyecciones más recientes estiman que México podría recibir más de 5.5 millones de visitantes internacionales, muchos de ellos atraídos directamente por los partidos que se jugarán en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Este flujo masivo de aficionados no se limita a las sedes, sino que impactará también rutas turísticas alternas, pueblos mágicos y destinos cercanos, ampliando la derrama económica.
En el caso de los hoteles, ya reportan un incremento notable en precios y ocupación para la temporada del Mundial que arranca en junio, aunque en algunos casos, las reservas están contempladas desde meses antes.
Restaurantes y gastronomía: un boom de consumo
La industria restaurantera mexicana aparece como una de las grandes beneficiadas. De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), la proyección es que durante las jornadas de partido, las ventas de cada restaurante en el país pueda crecer un promedio de entre 15–30%, impulsadas tanto por los turistas.
Más allá de las cifras, esta era una industria que venía recuperándose de años difíciles tras la pandemia y la inflación, por lo que este evento representa una oportunidad para recuperar dinamismo y empleo.
No solo se trata de comidas en restaurantes. El auge de servicios de delivery y menús especiales temáticos del Mundial impulsa también la conectividad entre negocios gastronómicos y nuevos clientes.
Consumo y empleo
El impacto se extiende al comercio y diversos servicios locales. Desde la venta de souvenirs, productos deportivos, pantallas y bebidas hasta sectores como el transporte y la logística. Una estimación del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señala que el consumo nacional podría experimentar un crecimiento de más de 2%, movido por la compra de alimentos, bebidas y entretenimiento en torno al Mundial.
Además, el evento promete generar nuevos empleos temporales —incluyendo en turismo, hoteles, agencias de viajes, guías turísticos y servicios auxiliares— lo que puede dinamizar no solo las grandes ciudades sede sino también las regiones que ofrezcan experiencias turísticas alternativas.
Proyección internacional
Más allá de la derrama económica inmediata, el Mundial 2026 ofrece a México la oportunidad de posicionar su oferta turística internacionalmente.
El flujo global de aficionados y la atención mediática aumentan la visibilidad del país como destino para viajes culturales, gastronómicos y deportivos durante todo el año, más allá del evento de fútbol.
En resumen, el Mundial de Fútbol 2026 se perfila como una plataforma estratégica para el desarrollo económico de México, con beneficios que abarcan desde el turismo y la gastronomía hasta el comercio y los servicios.
La clave está en aprovechar este momento para consolidar una cadena productiva que siga generando valor incluso después de que se apaguen las luces del torneo.


