Los Clinton exigen que su testimonio sobre el caso Epstein sea público y no a puerta cerrada

Bill y Hillary Clinton demandan que su testimonio sobre el caso Jeffrey Epstein ante el Congreso de Estados Unidos se realice en una audiencia pública, rechazando el formato a puerta cerrada y acusando que su uso podría politizar la investigación.

Gabriel Peña ·  07 DE FEBRERO DE 2026
Bill y Hillary Clinton buscan que su testimonio sobre el caso Epstein sea público.

Bill y Hillary Clinton han intensificado su postura sobre cómo se llevará a cabo su declaración ante el Congreso de Estados Unidos en el marco de la investigación sobre el financiero Jeffrey Epstein, pidiendo que su testimonio sea público y televisado, en lugar de la sesión privada a puerta cerrada que la mayoría republicana en la Cámara de Representantes había propuesto.

Los originales procedimientos de la comisión del Congreso —liderada por el republicano James Comer— contemplaban que los Clinton ofrecieran sus declaraciones en formato de deposiciones privadas, consistentes en sesiones cerradas a los medios y al público, aunque con transcripciones y grabaciones que posteriormente se podrían publicar.

¿Por qué los Clinton quieren una audiencia pública?

Según Bill Clinton, celebrar las declaraciones en privado equivaldría a un “tribunal irregular” sin la transparencia que merece un asunto de interés nacional.

En una serie de publicaciones en la red social X, el expresidente señaló que ellos ya han proporcionado una declaración jurada sobre lo que saben respecto a Epstein y han aceptado presentarse ante la comisión personalmente, pero que el formato a puerta cerrada no responde a los intereses del público ni de las víctimas del caso.

Hillary Clinton, por su parte, ha sido enfática al señalar que los demócratas han compartido su información con la comisión y que, si existe un conflicto sobre cómo proceder, la mejor solución es que el público lo vea en una audiencia abierta, con cámaras encendidas.

Su argumento principal es que la transparencia fortalecería la credibilidad del proceso y alejaría cualquier acusación de que la investigación se usa con fines políticos.

El caso Epstein y las investigaciones del Congreso

La investigación del Congreso se centra en los documentos, fotografías y otros archivos relacionados con Jeffrey Epstein, un financiero que fue condenado por delitos sexuales y murió en custodia en 2019.

En diciembre pasado, el Departamento de Justicia de Estados Unidos liberó una gran cantidad de material relacionado con sus investigaciones, lo que intensificó el interés público en saber más sobre las posibles conexiones de personas influyentes, incluidos políticos y empresarios.

Bill Clinton ha reconocido que viajó en el avión de Epstein en varias ocasiones en la década de 2000 en misiones relacionadas con la fundación Clinton, aunque ha negado haber tenido conocimiento de las actividades criminales de Epstein.

En tanto, Hillary Clinton ha sostenido que no tuvo interacciones significativas con Epstein ni en contextos privados ni en viajes.

Detrás del choque: política y transparencia

La exigencia de los Clinton no es solo una cuestión de formato mediático, sino también una respuesta a las acusaciones de que los legisladores republicanos estarían utilizando la investigación con fines políticos, según sostienen varios demócratas.

Para ellos, convertir las declaraciones en público permitiría que los ciudadanos evalúen directamente tanto las preguntas como las respuestas, evitando interpretaciones parciales o manipuladas.

Por su parte, los republicanos han defendido que el procedimiento cerrado es una práctica común en investigaciones sensibles y que el material resultante será publicado íntegramente, con videos, transcripciones y otros registros disponibles más adelante, aunque no ocurra en vivo.

¿Qué sigue?

Hillary Clinton está programada para testificar el 26 de febrero ante la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes, seguida por Bill Clinton el 27 de febrero, de acuerdo con las fechas establecidas por los legisladores.

Con ambos lados reforzando sus posiciones —los Clinton por audiencia pública, los republicanos por sesión cerrada—, la discusión refleja una tensión más amplia sobre cómo equilibrar la transparencia con los procedimientos legislativos tradicionales en temas de alto perfil político.

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