EU retira 700 agentes migratorios de Minnesota tras protestas y tensiones

La administración de Estados Unidos anunció el retiro de 700 agentes federales de migración en Minnesota tras varias semanas de tensiones, protestas y muertes en operativos, aunque miles de agentes permanecerán en la región mientras continúa la política migratoria federal.

Gabriel Peña ·  04 DE FEBRERO DE 2026
Agentes federales de inmigración realizan labores en Minneapolis antes del anuncio del retiro de 700 efectivos; el cambio responde a nuevas colaboraciones locales y la controversia por operativos.

La administración de Estados Unidos ordenó el retiro inmediato de 700 agentes federales de inmigración en el estado de Minnesota, especialmente en el área metropolitana de Minneapolis-St. Paul, en medio de un prolongado y polémico despliegue migratorio que generó protestas ciudadanas, tensiones políticas y enfrentamientos con las autoridades locales.

El anuncio fue hecho por Tom Homan, el denominado “zar de la frontera” designado por el gobierno de Donald Trump, quien defendió la decisión argumentando que la colaboración con autoridades estatales y locales ha mejorado y que el retiro busca reorientar los esfuerzos de aplicación de la medida sin abandonar la política migratoria federal.

¿Por qué se retiran 700 agentes?

La reducción de personal responde, según Homan, a lo que describió como una “cooperación sin precedentes” entre el gobierno federal y algunos condados de Minnesota.

Esta colaboración incluye mecanismos para que los agentes federales reciban notificaciones de inmigrantes liberados por autoridades locales, lo que permite priorizar detenciones en cárceles y minimizar presencia en las calles.

“Debido a este aumento de colaboración y a la necesidad de menos oficiales en el terreno en un entorno más seguro, vamos a reducir nuestra presencia”, dijo Homan durante una conferencia de prensa en Minneapolis.

La medida forma parte de la respuesta federal a una operación migratoria de gran escala conocida como Operation Metro Surge, que desde principios de enero había aumentado significativamente la presencia de personal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza (CBP) en la región.

Miles de agentes seguirán en Minnesota

Aunque 700 agentes dejarán Minnesota, aproximadamente 2,000 oficiales seguirán desplegados en la región, una cifra muy superior a los niveles habituales de presencia migratoria en ese estado antes del inicio de la operación.

Este cambio parcial fue presentado por Homan como un ajuste táctico, no como un fin definitivo de las acciones de inmigración en la zona.

Además, aseguró que las operaciones continuarán, enfocadas en la detención y deportación de inmigrantes según la política nacional, aunque con una menor cantidad de personal en los operativos de campo.

Tensiones, protestas y controversias

La presencia masiva de agentes federales en Minnesota había generado fuertes reacciones de la comunidad y autoridades locales.

Las críticas aumentaron tras el fallecimiento de dos ciudadanos estadounidenses —Renee Good y Alex Pretti—, quienes fueron muertos por agentes federales durante manifestaciones o enfrentamientos relacionados con los operativos, provocando indignación pública nacional.

Dirigentes locales, incluido el gobernador Tim Walz y el alcalde de Minneapolis Jacob Frey, exigieron el retiro total de los agentes y solicitaron investigaciones más profundas sobre el uso de la fuerza y la conducción de las operaciones migratorias, calificando el despliegue como desproporcionado y dañino para la relación entre comunidades y autoridades.

¿Qué significa el retiro parcial?

Este movimiento busca aliviar tensiones políticas sin que la administración federal abandone su enfoque de aplicación estricta de las leyes migratorias.

Homan enfatizó que el retiro no representa una “rendición” ni una renuncia a las políticas del presidente Trump, sino un ajuste operacional que refuerza el cumplimiento de la ley de manera más “inteligente y segura”.

La decisión también responde a litigios presentados por organizaciones y gobiernos locales, que han cuestionado la legalidad de ciertas prácticas federales, así como demandas para controlar la interacción entre agentes federales y residentes civiles.

El retiro de 700 agentes migratorios en Minnesota representa un momento clave en la política migratoria estadounidense: una mezcla de presión local, protestas ciudadanas y ajustes tácticos por parte del gobierno federal.

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