Productores de café denuncian mezcla de granos mexicanos con importados de Vietnam y Brasil
Productores mexicanos de café denuncian que granos de Vietnam y Brasil se mezclan con café nacional, afectando precios y desplazando producción mexicana en el mercado interno y de exportación. Exigen regulación y etiquetado claro.
Productores de café de México, principalmente de estados como Veracruz, Chiapas y Puebla, encendieron las alarmas ante una práctica que consideran perjudicial para el sector: la mezcla de café mexicano con granos importados de Vietnam y Brasil —especialmente variedades de robusta— y su comercialización como si fueran totalmente nacionales.
Este señalamiento, dado a conocer por la periodista Lourdes López, ocurre en un contexto donde la producción nacional ha mostrado capacidad para abastecer el mercado interno y generar exportaciones, pero enfrenta competencia de café importado de menor costo que presiona los precios y puede degradar la reputación del “café mexicano” en el extranjero.
Importaciones que alteran el mercado
Las organizaciones cafetaleras señalaron que en los últimos ciclos de producción han aumentado de forma significativa las importaciones de granos provenientes de Vietnam y Brasil, dos de los principales productores de café a nivel mundial.
Esto coincide con datos comerciales que muestran un incremento notable en compras de café robusta desde Vietnam, con un crecimiento de volumen y valor en 2025 respecto a años anteriores, un fenómeno inusual para un país tradicional productor como México.
Los productores aseguran que estos granos, de menor valor y calidad, se utilizan para mezclar con café mexicano o incluso se etiquetan como nacionales para exportación o venta interna, con el fin de evadir aranceles y reducir costos, algo que no solo afecta la producción local sino también la percepción externa de la calidad del café de México.
Pérdidas económicas y caída de precios
La entrada masiva de café robusta barato ha generado una caída en los precios del café en zonas productoras.
Organizaciones cafetaleras han alertado que los precios pagados al productor pueden descender varios dólares por quintal —en algunos casos entre 7 y 10 dólares por quintal comparado con ciclos anteriores— debido a la presión del robusta importado, lo que se traduce en pérdidas directas para miles de familias que dependen de la cosecha para subsistir.
Además, la mezcla con granos importados repercute en la disminución del valor agregado del café mexicano frente a compradores internacionales, quienes pueden confundir el producto con un café tradicionalmente más barato y menos aromático, lo que pone en riesgo décadas de trabajo para posicionar la marca nacional.
Riesgo reputacional
Los cafetaleros no solo denuncian la afectación económica, sino también el riesgo reputacional que implica presentar mezclas de calidad inferior como café mexicano.
México tiene una tradición centenaria de producción de arábica de altura, apreciado por su sabor, aroma y características únicas, que han consolidado su presencia en mercados exigentes.
Al mezclarlo con robusta importada, advierten, se diluye la esencia del producto y se complica el trabajo de posicionamiento de las regiones productoras mexicanas, como los altiplanos de Veracruz o las montañas de Chiapas, que cultivan granos reconocidos internacionalmente.
Demandas del sector cafetalero
Ante esta situación, organizaciones como el Consejo Veracruzano del Café de Coatepec y la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras demandan a las autoridades mayor regulación en las importaciones, etiquetado claro y una supervisión estricta para evitar prácticas desleales que ponen en desventaja al café mexicano frente a intereses comerciales de grandes comercializadoras.
Asimismo, solicitan políticas públicas que fortalezcan la producción nacional, incentiven la calidad y protejan a pequeños y medianos productores que sostienen gran parte de la actividad cafetalera en el país.


