IA, Mad Max y el mito de que ChatGPT te vacía el tinaco

El consumo de agua de la inteligencia artificial se volvió un tema viral, pero no siempre se explica con precisión. Aunque los centros de datos usan agua para enfriamiento, el estrés hídrico en zonas como Ecatepec o Iztapalapa tiene causas estructurales más profundas.

Yused Jattar · Hace 0 minutos
Centros de datos usan agua para enfriamiento, pero el consumo no equivale a agua potable perdida directamente por cada consulta de inteligencia artificial.

En Mad Max: Fury Road, el agua cae desde lo alto como si fuera un milagro administrado por un tirano. La multitud pelea por litros mientras alguien decide quién merece beber.

Ahora, cambia el desierto por Ecatepec o Iztapalapa: tinacos vacíos, pipas negociadas, horarios de tandeo, regaderas cronometradas. Y en medio del estrés hídrico, aparece un nuevo villano digital: “La Inteligencia Artificial que está consumiendo millones de litros de agua. Nos va a dejar secos.”

•          Suena cinematográfico.

•          Suena indignante.

•          Suena perfecto para redes.

Pero no necesariamente es cierto cómo lo están contando.

El dato alarmista que se volvió viral: En 2023, investigadores de la Universidad de California Riverside publicaron una estimación interesante: Entrenar modelos grandes de IA puede implicar consumo significativo de agua para enfriamiento y generación eléctrica.

Además, estimaron que aproximadamente entre 20 y 50 consultas a un modelo como GPT-3, podrían asociarse unos 500 ml de agua.

Ahí nació el titular: “Cada vez que usas IA estás gastando medio litro de agua.”

Suena brutal. Pero es una simplificación enorme. Lo que ese dato realmente significa.

Ese medio litro no es agua potable que el servidor “beba” directamente.

No es una tubería conectada al sistema hídrico local por cada pregunta.

Ese cálculo incluye:

•          Agua usada en sistemas de enfriamiento.

•          Agua asociada a generación eléctrica.

•          Condiciones climáticas específicas del centro de datos.

•          Proyecciones de eficiencia promedio.

•          Es un dato agregado, no literal.

El radiador: la analogía que nadie explica.

Un carro promedio tiene alrededor de 3 litros de refrigerante en su radiador.

Esos 3 litros:

•          No se “consumen” cada vez que manejas.

•          No desaparecen.

•          No se evaporan por completo.

•          No salen por el escape.

Circulan.

•          Enfrían el motor.

•          Regresan.

•          Vuelven a circular.

Durante un viaje, esos mismos 3 litros pueden moverse cientos de veces por el sistema. Eso mismo pasa en muchos centros de datos.

•          El agua funciona como fluido térmico:

•          Absorbe calor de los procesadores.

•          Circula por torres de enfriamiento.

•          Se reutiliza.

•          Solo una fracción se repone por evaporación.

No es un consumo lineal tipo: “pregunta → litro perdido”.

Es un sistema industrial de disipación térmica.

Entonces, ¿cuánta agua consumen realmente los centros de datos?

Un centro de datos grande puede usar entre 1 y 2 millones de litros de agua al día para enfriamiento y operación. Eso suena gigantesco.

Pero contexto:

•          Es infraestructura industrial.

•          No todo es pérdida.

•          Parte es recirculación.

•          Parte es agua no potable.

•          Parte se devuelve tratada.

Y sobre todo: No está conectado al tinaco de Iztapalapa.

Comparación incómoda

•          La agricultura representa alrededor del 70% del consumo mundial de agua dulce.

•          La producción de carne, textiles y bebidas embotelladas tienen huellas hídricas enormes.

•          Una sola camiseta de algodón puede requerir más de 2,000 litros en su cadena de producción.

Pero curiosamente nadie dice: “Tu playera secó Ecatepec.”

Porque no es una narrativa sexy.

El verdadero problema hídrico en el Valle de México. La escasez en Ecatepec o Iztapalapa tiene raíces estructurales:

•          Infraestructura vieja con fugas masivas.

•          Sobreexplotación de acuíferos.

•          Planeación urbana deficiente.

•          Gestión política histórica.

•          Sequías intensificadas por cambio climático.

No es un servidor respondiendo sobre marketing digital. Confundir ambos fenómenos es como culpar al radiador por el tráfico.

¿La IA es inocente? No.

•          Consume energía.

•          Genera huella ambiental.

•          Debe optimizarse.

•          Debe regularse.

•          Debe transparentarse.

Pero no es un tirano digital controlando el agua del Valle de México. El mito simplifica algo complejo para hacerlo viral.

La realidad es menos cinematográfica, más técnica y más incómoda:

El problema del agua en México no es un algoritmo, y no es algo nuevo, de hecho todos sabemos que sucede, sin importer colores, inundaciones o épocas de poca lluvia, el problema implica gobernanza, infraestructura, décadas de mala planeación, y también, por supuesto educación en el consume del agua, hace algunas décadas el pensamiento generalizado señalaba que era un recurso infinito, que nunca se terminaría, pero eses es otro tema.

Pore so, la próxima vez que alguien diga que ChatGPT está evaporando tu tinaco, piensa en el radiador de tu coche:

•          Tres litros.

•          Circulando.

•          Enfriando.

•          No desapareciendo mágicamente.

¿La IA usa agua? Sí. Pero no de la forma en que el miedo lo está contando.

Y cuando vivimos estrés hídrico real, la diferencia entre dato y mito no es trivial. Es responsabilidad.

Te puede interesar:
Los nuevos millonarios de la IA: la misma fiebre, un nuevo motor

QUIZÁS PODRÍA INTERESARTE