Sembrando Vida impulsa el rescate del algodón nativo del pueblo amuzgo
El rescate del algodón nativo del pueblo amuzgo avanza en Guerrero y Oaxaca con la incorporación de más beneficiarios al programa Sembrando Vida, fortaleciendo identidad, saberes ancestrales y producción comunitaria.
El algodón nativo del pueblo amuzgo (ñomndaa), un cultivo profundamente ligado a la identidad y cosmovisión de esta comunidad indígena de Guerrero y Oaxaca, vive hoy un momento de recuperación histórica.
Lo anterior, gracias a la incorporación de nuevos beneficiarios al programa «Sembrando Vida«, impulsado por la Secretaría del Bienestar. Con ello, este saber ancestral ha pasado de estar en riesgo a convertirse en un proyecto productivo con resultados visibles.
De acuerdo con la dependencia, se incorporaron un total de 581 nuevas sembradoras y sembradores al Programa Sembrando Vida de la Secretaría de Bienestar, que se dedican a este cultivo y en diciembre del año pasado, se tuvo la primera cosecha del algodón en su variedades verde, blanco y café (Coyuchi).
Asimismo, durante el último año, el número de personas dedicadas a la siembra de este algodón creció de manera significativa, lo que permitió alcanzar la primera cosecha formal de variedades tradicionales como el algodón blanco, verde y café, conocido también como coyuchi.
«Mientras en 2024 había 181 personas sembradoras de este algodón, el año pasado se incorporaron 581 nuevas personas beneficiarias, lo que también fortalece el papel de las mujeres sembradoras como guardianas del territorio y conocimiento ancestral», señaló el organismo en un comunicado de prensa.
Este avance representa mucho más que un logro agrícola: es un paso firme hacia la preservación cultural y la autonomía comunitaria.
Sembrando Vida y una transformación de largo alcance
El proyecto forma parte de una estrategia más amplia de desarrollo social y productivo impulsada desde el gobierno federal, con énfasis en territorios históricamente marginados.
A través de asambleas comunitarias, talleres de formación agroecológica y la recuperación de conocimientos tradicionales, se sentaron las bases para que el algodón nativo volviera a ocupar un lugar central en la vida del pueblo amuzgo.
Estas acciones permitieron establecer parcelas comunitarias y activar espacios de aprendizaje campesino donde personas mayores y jóvenes intercambian saberes, fortaleciendo el tejido social y garantizando la transmisión de prácticas agrícolas ancestrales.
Mujeres: guardianas del territorio y del conocimiento
Un aspecto clave de este proceso ha sido la participación activa de las mujeres sembradoras, quienes han desempeñado un papel fundamental como cuidadoras del territorio, del conocimiento tradicional y de la diversidad genética del algodón.
Su incorporación al programa no solo fortalece la producción, sino que también reconoce su rol histórico dentro de la comunidad amuzga.
El valor cultural y genético del algodón mexicano
México es reconocido como centro de origen del Gossypium hirsutum, la especie de la cual deriva la mayor parte del algodón comercial que se produce en el mundo.
En el territorio ñomndaa, este cultivo tiene un valor que va más allá de lo económico: es materia prima para la elaboración de huipiles, forma parte de la medicina tradicional y simboliza la continuidad cultural.
«La primera cosecha de algodón nativo marca un hito para el pueblo ñomndaa, ya que representa la recuperación de un cultivo, el fortalecimiento de la identidad comunitaria, la autonomía productiva y la conservación de la diversidad genética del algodón mexicano», indicó.
Además, la recuperación del algodón nativo contribuye también a la conservación de la biodiversidad agrícola, en un contexto global donde muchas variedades tradicionales han sido desplazadas por semillas comerciales.
Identidad y futuro
La primera cosecha marca un hito histórico para el pueblo amuzgo, ya que demuestra que es posible combinar políticas públicas, organización comunitaria y saberes ancestrales para construir alternativas productivas sostenibles.
El rescate del algodón nativo no solo fortalece la economía local, sino que reafirma la identidad cultural del pueblo ñomndaa y abre la puerta a un futuro donde el desarrollo se construye desde el territorio, con respeto a la historia y al conocimiento heredado.

