Atrofia vulvovaginal: el reto silencioso que impacta la salud íntima de millones de mujeres
La atrofia vulvovaginal es una condición frecuente pero poco hablada que afecta la calidad de vida de millones de mujeres. Especialistas llaman a romper el silencio y conocer nuevas alternativas para el cuidado de la salud íntima.
La atrofia vulvovaginal (AVV) es una condición mucho más común de lo que suele hablarse, pero también una de las más invisibilizadas dentro de la salud femenina.
¿Cómo saber qué se padece?… Se presenta principalmente a partir de la menopausia y se manifiesta con resequedad vaginal, molestias, ardor y dolor durante las relaciones sexuales, síntomas que pueden afectar de forma profunda la intimidad, la vida social y el bienestar emocional de las mujeres.
A pesar de su frecuencia, se estima que hasta el 70% de las mujeres que presentan síntomas no acuden a consulta médica, lo que convierte a la AVV en un verdadero problema de salud silencioso. Muchas veces, el pudor, la desinformación o la idea de que “es algo normal de la edad” retrasan el diagnóstico y tratamiento oportunos.
¿Qué es la atrofia vulvovaginal y por qué ocurre?
La AVV se origina principalmente por la disminución de estrógenos, una hormona clave para mantener la elasticidad, hidratación y salud de la mucosa vaginal. Durante la menopausia, esta reducción hormonal provoca cambios estructurales que afectan la lubricación fisiológica y la resistencia del tejido vaginal.
Sin embargo, no es una condición exclusiva de esta etapa. También puede presentarse en mujeres con insuficiencia ovárica prematura, tras una ooforectomía bilateral, durante la lactancia, o como consecuencia de tratamientos oncológicos como quimioterapia y radioterapia, así como por el uso de medicamentos con efectos antiestrogénicos.
Síntomas frecuentes y su impacto en la calidad de vida
Los estudios clínicos muestran que los síntomas de la AVV son variados y pueden intensificarse con el tiempo:
- Resequedad vaginal: hasta en 80% de las pacientes.
- Molestias vaginales: 57%.
- Dolor durante las relaciones sexuales: 35%.
- Picazón o comezón: 28%.
- Ardor: 26%.
- Incontinencia urinaria: 6%.
La Dra. Imelda Hernández Marín, especialista en ginecología endocrina, explicó que estos síntomas no solo afectan el cuerpo, sino también la vida cotidiana:
“La intensidad suele aumentar con la edad y con los años transcurridos desde la menopausia, impactando áreas tan importantes como el sueño, la intimidad y el bienestar emocional”, dijo.
De hecho, la evidencia señala que:
- 72% de las mujeres reporta afectación en la satisfacción sexual.
- 66% en la espontaneidad sexual.
- 40% en el disfrute general de la vida.
- 34% en la calidad del sueño.
Nuevas alternativas para el cuidado de la salud íntima
En los últimos años, la investigación científica ha abierto nuevas posibilidades terapéuticas más allá de los tratamientos hormonales tradicionales. Estudios han demostrado que el ácido hialurónico, combinado con antioxidantes como las vitaminas A y E, puede favorecer la hidratación, regeneración tisular y protección de la mucosa vaginal.
El Dr. Andrea Genazzani, referente mundial en endocrinología ginecológica, destacó que estos hallazgos “permiten ampliar las opciones de abordaje de la atrofia vulvovaginal, ofreciendo alternativas seguras y efectivas para distintas pacientes”.
En este contexto, Armstrong Laboratorios de México, con más de 70 años de experiencia en el sector farmacéutico, ha impulsado la educación médica continua y el desarrollo de opciones terapéuticas enfocadas en el bienestar integral de la mujer, promoviendo el diálogo abierto entre pacientes y profesionales de la salud.
Romper el silencio también es cuidar la salud
La salud íntima femenina sigue siendo un tema rodeado de silencio, aun cuando influye directamente en la confianza, las relaciones personales y la calidad de vida.
Reconocer los síntomas, acudir a consulta y conocer las alternativas disponibles no solo es una decisión médica, sino un acto de autocuidado y amor propio.
Hablar de atrofia vulvovaginal es el primer paso para dejar de normalizar el malestar y comenzar a recuperar el bienestar, la plenitud y la libertad en una etapa clave de la vida de millones de mujeres.

