Carne procesada: por qué la OMS advierte sobre su consumo y cómo reducir riesgos en la dieta diaria

La OMS advierte sobre los riesgos del consumo de carne procesada. Conoce por qué se vincula a enfermedades y qué alternativas son más saludables.

Vanessa Juárez · Hace 2 minutos
La OMS advierte sobre los riesgos del consumo de carne procesada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene desde hace años una advertencia clara: el consumo frecuente de carne procesada representa un riesgo comprobado para la salud, especialmente cuando forma parte habitual de la dieta.

Esta clasificación oficial no busca generar alarma, sino informar con base científica sobre qué contienen realmente los embutidos y cómo su preparación y consumo influyen en la aparición de enfermedades crónicas a largo plazo.

¿Qué se considera carne procesada?

Según la OMS, la carne procesada es aquella que ha sido transformada mediante salado, curado, fermentación, ahumado u otros procesos con el fin de mejorar su sabor o prolongar su conservación.

Entre los productos más comunes se encuentran:

  • Salchichas
  • Jamón
  • Tocino
  • Chorizo
  • Mortadela
  • Pepperoni
  • Carne enlatada

Estos alimentos suelen contener altas cantidades de sodio, conservadores químicos y nitritos, sustancias directamente relacionadas con efectos adversos en la salud.

¿Por qué la OMS la vincula con enfermedades?

En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la OMS, clasificó la carne procesada como carcinógena para los humanos (Grupo 1), la misma categoría que el tabaco o el asbesto, aunque no con el mismo nivel de riesgo.

Los principales motivos son:

  • Formación de compuestos cancerígenos durante su procesamiento
  • Presencia de nitritos y nitratos, que pueden transformarse en nitrosaminas
  • Aumento del riesgo de cáncer colorrectal, enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2

Estudios indican que consumir 50 gramos diarios de carne procesada puede aumentar el riesgo de cáncer colorrectal en aproximadamente 18%.

El papel de la preparación y la frecuencia

Los especialistas subrayan que el riesgo no depende solo del alimento, sino de cuánto y con qué frecuencia se consume, así como de cómo se cocina.

Factores que elevan el riesgo:

  • Consumo diario o excesivo
  • Cocción a temperaturas muy altas
  • Uso frecuente de frituras

Por ello, los organismos de salud recomiendan moderar su consumo, no eliminarlo necesariamente, y priorizar métodos de cocción más saludables.

Alternativas más seguras para una dieta equilibrada

Para reducir riesgos sin sacrificar nutrición ni sabor, los expertos sugieren:

  • Optar por carnes frescas no procesadas
  • Priorizar pescado, pollo, legumbres y huevo
  • Sustituir embutidos por proteínas vegetales
  • Leer etiquetas y elegir productos con menor sodio y sin nitritos añadidos

Una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, fibra y alimentos naturales, contrarresta los efectos negativos y protege la salud a largo plazo.

Información para decidir mejor en la cocina

La postura de la OMS no busca prohibiciones, sino decisiones informadas. Conocer el contenido real de los alimentos procesados permite ajustar hábitos cotidianos y reducir riesgos importantes sin caer en extremos.

Como resumen: menos frecuencia, mejores elecciones y mayor variedad son las claves para una alimentación más segura y consciente.

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