Deficiencia de hierro en el embarazo: la crisis silenciosa que pone en riesgo la vida de madres y bebés
La deficiencia de hierro afecta al 40% de las embarazadas y aumenta el riesgo de muerte materna, partos prematuros y daño neurológico irreversible en el bebé. Especialistas piden tamizaje y tratamiento oportuno.
La deficiencia de hierro durante el embarazo se ha convertido en un problema silencioso de salud pública que pone en riesgo la vida de millones de mujeres y bebés en todo el mundo. Especialistas advierten que esta condición, frecuentemente subestimada y confundida con síntomas “normales” de la gestación, puede provocar consecuencias irreversibles tanto para la madre como para el desarrollo neurológico del feto.
En el marco del Día Mundial de la Deficiencia de Hierro, la farmacéutica mexicana CHINOIN® lanzó la campaña “Toma al Hierro en Serio”, con el objetivo de visibilizar esta condición y promover el diagnóstico oportuno.

Un problema global que afecta sobre todo a mujeres
La anemia por deficiencia de hierro es la 4ª causa global de años vividos con discapacidad, y la primera entre mujeres. En el mundo, se estima que 605 millones de mujeres entre 15 y 50 años padecen anemia por falta de hierro.
Durante el embarazo, la situación se agrava:
- 40% de las mujeres embarazadas presenta niveles bajos de hierro.
- Entre el 40% y 60% desarrollan deficiencia de hierro a lo largo de la gestación.
- En México, se calcula que 4 de cada 10 mujeres embarazadas viven con anemia.
La Organización Mundial de la Salud advierte que la anemia afecta a 2,000 millones de personas en el mundo, y hasta 60% de los casos se deben a deficiencia de hierro.
De acuerdo con el ginecólogo Dr. Zigor Campos Goenaga, del Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia (COMEGO), los efectos pueden ser devastadores:
“Un bebé nacido de una mamá con deficiencia de hierro puede presentar alteraciones de conducta, problemas de memoria y retraso en su desarrollo neurológico con secuelas permanentes”.
La evidencia científica es contundente:
En la madre
- Mayor riesgo de hemorragia obstétrica, la principal causa de muerte materna en el mundo.
- Mayor probabilidad de preeclampsia y complicaciones graves.
- Parto prematuro y dificultad para recuperarse tras el nacimiento.
- Triplica el riesgo de muerte durante el parto.
- Afectaciones en la salud mental: depresión posparto, ansiedad, deterioro cognitivo.
- Fatiga, debilidad, palpitaciones, caída de cabello e irritabilidad.
- Problemas cardiovasculares y disminución de energía.
En el bebé
- Bajo peso al nacer.
- Crecimiento psicomotor y cognitivo retrasado.
- Riesgo de discapacidad a corto, mediano y largo plazo.
- Alteraciones de conducta y memoria.
- El cerebro fetal depende 100% del hierro para su desarrollo.
Un enemigo invisible: por qué no se detecta a tiempo
La deficiencia de hierro suele pasar desapercibida porque sus síntomas —cansancio, somnolencia, debilidad— se confunden con los propios cambios del embarazo.
Además, el control prenatal habitual no siempre incluye una valoración completa de hierro, por lo que muchas mujeres presentan daño acumulativo sin ser diagnosticadas.
El Dr. Campos insiste:
“Es indispensable medir hemoglobina y ferritina antes del embarazo y en cada trimestre. Una ferritina menor a 30 ng/ml indica deficiencia de hierro, incluso si la hemoglobina aún es normal”.
El tratamiento adecuado: avances y retos
Tradicionalmente, la primera línea de tratamiento han sido los suplementos de hierro vía oral. Hoy existen fórmulas más tolerables y con mayor adherencia.
Sin embargo, cuando la deficiencia es severa o el cuerpo no absorbe adecuadamente el hierro, la mejor opción es el hierro intravenoso de alta dosis, que logra:
- Reposición rápida de depósitos.
- Mayor seguridad.
- Menos efectos secundarios.
- Reducción significativa de complicaciones materno-fetales.
El especialista aclara:
“El hierro intramuscular ya no debe usarse por el daño que causa en el músculo y por ser insuficiente para reponer niveles adecuados”.
¿Qué debe hacer el sistema de salud?
Expertos señalan la necesidad de implementar políticas públicas de alto impacto:
- Tamizaje universal de hierro desde la primera visita prenatal.
- Evaluación completa cada trimestre del embarazo.
- Acceso garantizado a tratamiento oral o IV, especialmente en zonas vulnerables.
- Campañas masivas de información y prevención.
- Protocolos para el manejo de anemia moderada y severa.
A pesar de los esfuerzos, el mundo está lejos de la meta de la OMS de reducir la anemia global en 50% para 2025; por ello, el organismo extendió el plazo hasta 2030.
La deficiencia de hierro en el embarazo no es una condición menor ni un simple síntoma más de la gestación: es una amenaza real, silenciosa y prevenible que compromete la salud, el desarrollo y la vida de millones de mujeres y bebés cada año.
El conocimiento y la acción temprana son herramientas poderosas. Un análisis de hierro a tiempo, un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado pueden marcar la diferencia entre un embarazo saludable y uno lleno de riesgos evitables.
Concientizar es salvar vidas. Cada mujer, cada familia y cada profesional de la salud debe reconocer la importancia del hierro como un pilar indispensable del bienestar materno-infantil. Invertir en prevención no es solo una recomendación médica: es una responsabilidad social para garantizar que más madres lleguen al parto seguras y que más bebés nazcan con el potencial completo que la naturaleza les concedió.
La deficiencia de hierro se puede prevenir. La anemia se puede tratar. El daño irreversible sí se puede evitar. El primer paso es informarse; el segundo, actuar.


