Hallazgo clave revela por qué el Sol no protege igual contra los rayos cósmicos en todo el espacio
Un estudio científico revela que la protección solar contra rayos cósmicos varía según la región del espacio, clave para anticipar tormentas solares.
Un descubrimiento reciente cambió la forma en que los científicos entienden la protección natural del sistema solar frente a los rayos cósmicos, partículas de alta energía que viajan por el universo y pueden afectar satélites, astronautas y sistemas tecnológicos en la Tierra.
Gracias a una tormenta solar excepcional y a una alineación inédita de sondas espaciales, los investigadores lograron por primera vez comparar cómo varía el “escudo” solar según la región del espacio, revelando que el Sol no protege de la misma manera en todos los lugares.
Los resultados del estudio fueron publicados en la revista científica The Astrophysical Journal y contaron con la participación de científicos de Japón, Reino Unido, España, Finlandia, Francia, Portugal, Corea del Sur, Alemania y Austria.
Una tormenta solar que permitió ver lo invisible
El avance fue posible gracias a un evento poco común ocurrido en marzo de 2022, cuando tres misiones espaciales quedaron alineadas para observar una misma eyección de masa coronal:
- Solar Orbiter (Agencia Espacial Europea)
- BepiColombo (misión conjunta Europa–Japón)
- Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), en órbita alrededor de la Luna
Una eyección de masa coronal es una gigantesca nube de plasma y campos magnéticos que el Sol lanza al espacio. Cuando estas estructuras alcanzan el entorno terrestre, pueden provocar tormentas geomagnéticas capaces de dañar satélites, interferir comunicaciones y afectar redes eléctricas.
Hasta ahora, los científicos no podían comparar cómo estas eyecciones reducían los rayos cósmicos en distintos puntos del sistema solar, simplemente porque las sondas nunca estaban bien posicionadas al mismo tiempo.
El fenómeno clave: la “disminución de Forbush”
El estudio se centró en un fenómeno llamado “Forbush decrease”, que consiste en una caída temporal de la cantidad de rayos cósmicos galácticos cuando pasa una eyección solar.
Los resultados fueron contundentes:
- Solar Orbiter, más cerca del Sol, detectó una caída del 32.4%
- LRO, cerca de la Luna, registró una disminución del 18%
- BepiColombo, pese a estar cerca del Sol, observó solo un 13%
Esto demostró que la protección no depende solo de la distancia al Sol, sino también de la posición dentro de la estructura magnética de la eyección.
Además, el modelo clásico indicaba que este fenómeno ocurría en dos etapas, pero en la Luna solo se detectó una, lo que desafía teorías aceptadas durante décadas.
Los científicos concluyeron que el “escudo” que forman las eyecciones solares no es uniforme. La intensidad de la protección contra rayos cósmicos cambia según:
- La ubicación en el sistema solar
- La orientación del campo magnético
- La posición exacta dentro de la nube solar
Este hallazgo abre nuevas posibilidades para mejorar las predicciones del clima espacial, un campo cada vez más relevante en una sociedad altamente dependiente de la tecnología.
¿Por qué este descubrimiento es importante para la Tierra?
Comprender cómo viajan y evolucionan las erupciones solares es clave para:
- Proteger satélites y sistemas de navegación
- Reducir riesgos para astronautas
- Anticipar impactos en redes eléctricas y telecomunicaciones
- Mejorar sistemas de alerta temprana ante tormentas solares
“Comprender cómo enormes nubes de material solar viajan por el espacio es esencial para proteger satélites, astronautas e incluso las redes eléctricas en la Tierra”, explicó Gaku Kinoshita, investigador doctoral de la Universidad de Tokio y uno de los líderes del estudio.
Un primer paso hacia mejores predicciones
Aunque el análisis se basa en un solo evento, los científicos subrayan que este método abre la puerta a estudios coordinados futuros, combinando datos de partículas, plasma y campos magnéticos.
“Mostramos que las trayectorias de estas erupciones solares pueden rastrearse mediante caídas en los rayos cósmicos, revelando nuevas formas de mejorar la predicción del clima espacial”, concluyó Kinoshita.
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