Viajar para saborear: una nueva forma de conocer el mundo

El turismo gastronómico será una de las principales tendencias de viaje en 2026. Clases de cocina y panadería ganan protagonismo entre viajeros que buscan experiencias auténticas, culturales y locales, de acuerdo con un estudio reciente de Airbnb.

Redacción Infopoder ·  05 DE ENERO DE 2026
el turismo gastronómico, una tendencia entre los viajeros en 2026

Viajar ya no significa únicamente recorrer ciudades o tomarse fotografías frente a sitios emblemáticos. Para 2026, los viajeros buscan conectar con los destinos a través de sus sabores, tradiciones y personas, y en ese contexto el turismo gastronómico se perfila como una de las tendencias más fuertes a nivel global.

De acuerdo con un estudio de la plataforma Airbnb, las clases de cocina y panadería se encuentran entre las experiencias con mayor crecimiento proyectado para los próximos años. Cada vez más personas prefieren involucrarse activamente en la cultura local, aprendiendo recetas tradicionales directamente de cocineros, panaderos y anfitriones del lugar que visitan.

Cocinar también es viajar

La tendencia muestra un cambio claro en las motivaciones del viajero moderno. Ya no basta con reservar mesa en un restaurante reconocido; ahora se busca también cocinar, conocer el origen de los ingredientes y comprender la historia que hay detrás de cada platillo.

Según la plataforma, algunas actividades como preparar pasta en Italia, hornear pan artesanal en Francia o aprender a hacer tortillas en México se han vuelto experiencias atractivas para los viajeros. Estas actividades suelen realizarse en espacios cotidianos —cocinas familiares, mercados locales o pequeños talleres— lo que permite una inmersión cultural más profunda y cercana.

Turismo gastronómico: cultura, aprendizaje y sostenibilidad

Airbnb destaca que el crecimiento del turismo gastronómico responde a una combinación de intereses clave: aprendizaje, autenticidad, sostenibilidad y experiencias memorables. Los viajeros valoran cada vez más lo local y lo artesanal, y buscan apoyar a pequeños productores, cocineros independientes y comunidades que ofrecen alternativas alejadas del turismo masivo.

En este escenario, México tiene un enorme potencial. Su gastronomía, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por la UNESCO, lo convierte en un destino ideal para quienes desean aprender a cocinar recetas tradicionales. Desde clases culinarias en Oaxaca, Yucatán o Puebla, hasta experiencias de panadería artesanal en pueblos mágicos, el país encaja perfectamente con lo que los viajeros buscarán en 2026.

Cambio de prioridades

Otro factor que impulsa esta tendencia es el auge de una forma de viajar más lenta y consciente. En lugar de recorrer múltiples destinos en poco tiempo, los viajeros prefieren permanecer más días en un solo lugar y vivirlo desde dentro: cocinar, aprender y compartir con la comunidad local.

Este enfoque refleja un cambio de prioridades. Las nuevas generaciones valoran más las vivencias personales que los lujos tradicionales y buscan recuerdos significativos que puedan llevarse a casa, incluso en forma de una receta aprendida durante el viaje.

Todo apunta a que en 2026 el turismo será más humano, más experiencial y, sin duda, más sabroso. El turismo gastronómico no será una moda pasajera, sino una manera de viajar que conecta culturas, personas y sabores alrededor del mundo.

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