Delcy Rodríguez impulsa reforma petrolera en Venezuela tras incursión de Estados Unidos
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, presentó un proyecto para reformar la Ley de Hidrocarburos con el objetivo de atraer inversión extranjera al sector petrolero tras la incursión de Estados Unidos. La medida busca revitalizar la industria y financiar servicios públicos.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, presentó ante la Asamblea Nacional un ambicioso proyecto de reforma parcial a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, con el propósito de atraer inversiones extranjeras al sector petrolero y reactivar la principal industria del país tras años de deterioro.
La medida se produce en un contexto político y económico sensible, después de la incursión militar estadounidense que llevó al derrocamiento y detención del expresidente Nicolás Maduro.
Rodríguez destacó que la reforma permitiría incorporar «flujos de inversiones que sean incorporados a nuevos campos (petroleros), a campos donde nunca se ha hecho inversión y campos donde no hay infraestructura», explicando que se trata de una modernización del marco legal para facilitar acuerdos con capitales extranjeros.
Actualmente, la ley exige que Petróleos de Venezuela (PDVSA) mantenga la mayoría de participación en cualquier proyecto conjunto, lo que limita la entrada de socios externos.
Tras la incursión de Estados Unidos
La reforma petrolera es anunciada en medio de la presencia creciente de Estados Unidos en los asuntos venezolanos, luego de que fuerzas estadounidenses capturaran a Maduro a principios de enero de 2026, por cargos federales relacionados con narcotráfico.
La administración del presidente Donald Trump ha impulsado un plan de reconstrucción económica que incluye facilidades para que petroleras internacionales operen en Venezuela y se estima que Exxon, Chevron, Shell y otras grandes petroleras podrían invertir hasta 100 mil millones de dólares en la industria, según analistas especializados.
Esto ocurre mientras el Departamento de Energía de EU publica planes para desarrollar la industria petrolera venezolana y controlar las ventas de crudo, lo que representa una transformación sin precedentes en la relación bilateral entre ambos países.
Destino de los ingresos petroleros
Durante su discurso, Rodríguez subrayó que los recursos petroleros generados con la reforma se destinarán a fortalecer servicios públicos críticos. La propuesta contempla la creación de dos fondos especiales: uno orientado a la protección social y otro para la infraestructura, con recursos destinados a hospitales, escuelas, servicios básicos y otros proyectos de desarrollo.
Además, Rodríguez aseguró que los ingresos ayudarán a mejorar los salarios de los trabajadores y apuntalar sectores económicos prioritarios para la nación. La mandataria encargada también hizo énfasis en que Venezuela no renunciará a su soberanía, aunque busca una apertura responsable y estratégica para transformar una industria petrolera históricamente afectada por décadas de bajo rendimiento, sanciones y falta de inversión.
Reacciones y desafíos
La propuesta de reforma ha generado reacciones encontradas tanto dentro de Venezuela como en el extranjero. Aunque sectores empresariales y especialistas energéticos ven con buenos ojos la posibilidad de atraer capital externo y modernizar el sector, tanto analistas como opositores han señalado que el camino legislativo para aprobar estos cambios puede enfrentar obstáculos significativos.
Al mismo tiempo, algunos inversionistas estadounidenses han subrayado la necesidad de mayores garantías legales y protección de sus inversiones antes de comprometer capital significativo en un país que históricamente ha tenido tensiones con actores foráneos en su industria petrolera.
¿Qué sigue para la reforma?
Con el proyecto de reforma ya presentado, la pelota ahora está en la cancha de la Asamblea Nacional de Venezuela, que deberá debatir y votar las modificaciones legales propuestas por Rodríguez. Si se aprueban, podrían abrirse nuevas oportunidades para una industria energética que durante años ha sido el pilar de la economía venezolana pero que hoy reclama modernización profunda.
Este esfuerzo ocurre en un momento clave para Venezuela: su industria petrolera, tradicional fuente de riqueza del país, podría estar a punto de iniciar un cambio estructural profundo, con repercusiones políticas y económicas que podrían transformar la relación de Caracas con el mundo.

