Violencia letal en México: una década de crecimiento sostenido

La violencia letal en México creció 72% en la última década, revela México Evalúa. Aunque 2024 mostró una leve reducción, el país enfrenta focos rojos regionales, expansión del crimen organizado y estrategias gubernamentales que no han logrado contener el problema.

Adolfo Flores ·  20 DE ENERO DE 2026
La desaparición de personas aumentó 15.1% en el último año y acumula un incremento alarmante de 268.6% desde 2015, consolidándose como uno de los fenómenos más graves y persistentes del país.

La violencia letal en México no es un fenómeno coyuntural, sino el resultado de una tendencia sostenida de crecimiento durante la última década, así lo advierte el más reciente informe de la organización México Evalúa, titulado “Violencia letal: ¿una década de florecimiento vs un año de reducción?”.

De acuerdo con el análisis, entre 2014 y 2024 los homicidios dolosos aumentaron 72%, colocando al país en niveles históricamente altos.

Aunque las cifras preliminares de 2024 muestran una ligera reducción anual, el organismo civil subraya que este descenso no representa un cambio estructural, sino una pausa temporal dentro de una dinámica de violencia profundamente arraigada.

Zonas donde la violencia no cede

El reporte identifica regiones específicas donde la violencia continúa expandiéndose, especialmente en estados con fuerte presencia del crimen organizado y disputas territoriales.

Entre las zonas más afectadas se encuentran entidades del noroeste, el Bajío y el sureste, donde la fragmentación de grupos criminales ha intensificado los enfrentamientos.

Municipios estratégicos para el tráfico de drogas, migrantes y combustibles, así como corredores logísticos clave, concentran altos niveles de homicidios. México Evalúa advierte que en muchos de estos territorios la violencia no solo persiste, sino que se normaliza, afectando la vida cotidiana, la economía local y la gobernabilidad.

Factores detrás del incremento de la violencia

El informe señala múltiples causas del aumento de la violencia letal. Entre las principales destacan la expansión y diversificación de las actividades del crimen organizado, la debilidad de las policías locales, la impunidad persistente y la falta de consolidación de capacidades civiles de seguridad.

Otro factor clave es la fragmentación criminal, que ha generado más conflictos armados entre grupos rivales.

A esto se suma la limitada capacidad del Estado para investigar homicidios: en México, la gran mayoría de estos delitos no se esclarecen ni se sancionan, lo que perpetúa el ciclo de violencia.

Acciones del gobierno: avances insuficientes

México Evalúa reconoce que el gobierno federal ha implementado diversas medidas para contener la violencia, como el despliegue de la Guardia Nacional, el fortalecimiento de programas sociales y una estrategia enfocada en atender las causas estructurales del delito. Sin embargo, el informe concluye que estos esfuerzos no han sido suficientes para revertir la tendencia de largo plazo.

La organización subraya que la militarización de la seguridad pública no ha logrado reducir de manera sostenida los homicidios y que persisten vacíos en la coordinación entre federación, estados y municipios.

Además, la inversión en procuración de justicia y fortalecimiento institucional sigue siendo limitada frente a la magnitud del problema.

¿Cómo mide México Evalúa la violencia letal?

Para ofrecer una lectura más completa del fenómeno de la violencia en el país, México Evalúa no se limita a un solo indicador, sino que utiliza un conjunto de delitos que funcionan como proxys de violencia letal.

En este enfoque se incluyen: homicidio doloso, homicidio culposo, feminicidio, otros delitos contra la vida y la integridad corporal, así como personas desaparecidas y no localizadas.

El análisis conjunto de estos delitos permite identificar patrones de sustitución criminal, detectar anomalías estadísticas y observar correlaciones entre distintos tipos de violencia que no siempre son visibles cuando se analiza únicamente el homicidio doloso.

Esta metodología ayuda a formular hipótesis sobre los factores territoriales que explican por qué la violencia se intensifica o se transforma en determinadas regiones del país, además de fortalecer la rendición de cuentas en materia de política de seguridad.

México Evalúa subraya que este enfoque no busca sustituir las cifras oficiales, sino complementarlas con una visión territorial más amplia que permita contrastar las narrativas de pacificación sustentadas únicamente en reducciones parciales de homicidios.

Reducciones que no revierten el rezago histórico

De acuerdo con el análisis, el homicidio doloso, el indicador más utilizado para medir la letalidad criminal, registró una caída de 20.7% entre 2024 y 2025. Sin embargo, esta disminución no implica un regreso a niveles previos de menor violencia. Aún se mantiene 35.7% por encima de los registros de 2015, año en el que la violencia ya mostraba signos alarmantes.

Además, el organismo advierte que el homicidio doloso presenta limitaciones importantes en su registro, lo que puede afectar su precisión y confiabilidad. En términos prácticos, la tendencia muestra que el país descendió desde el punto más alto, pero continúa “en las alturas” y lejos de los niveles observados hace una década.

El feminicidio sigue una dinámica similar. Aunque ha acumulado dos años consecutivos de reducción, este delito se mantiene 67% por encima del nivel registrado hace diez años, lo que evidencia que la violencia contra las mujeres sigue siendo un problema estructural.

Violencias que siguen creciendo

Mientras algunos indicadores muestran ligeras bajas, otras expresiones de violencia continúan en ascenso. La desaparición de personas aumentó 15.1% en el último año y acumula un incremento alarmante de 268.6% desde 2015, consolidándose como uno de los fenómenos más graves y persistentes del país.

Por su parte, los delitos contra la vida y la integridad corporal, como las tentativas de homicidio y las lesiones graves, crecieron 4.7% respecto a 2024 y han aumentado 358% en la última década.

Para México Evalúa, estos datos confirman que, aunque el volumen total de violencia letal pueda mostrar descensos marginales, la violencia no desaparece, sino que se transforma, se desplaza y continúa causando daño por otras vías, lo que cuestiona la efectividad de las estrategias actuales de seguridad.

¿Un año de reducción o una falsa señal?

Aunque 2024 cerró con una leve disminución en el número de homicidios, México Evalúa advierte que un solo año no basta para hablar de una mejora real.

Para que exista un cambio significativo, se requiere una estrategia integral que combine prevención, investigación criminal efectiva, fortalecimiento policial y rendición de cuentas.

El informe concluye que México enfrenta un desafío estructural de seguridad, donde la violencia letal se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el desarrollo, la cohesión social y la democracia.

Sin ajustes profundos en la política de seguridad y justicia, el riesgo es que los niveles de violencia se mantengan en máximos históricos, incluso si las cifras anuales fluctúan.

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