Trump descarta rol de magnate como mediador en Venezuela

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desautorizó públicamente a Harry Sargeant III, magnate energético citado como mediador en Venezuela para reactivar el sector petrolero, aclarando que no tiene autoridad oficial para actuar en nombre de EU.

Gabriel Peña ·  12 DE FEBRERO DE 2026
Donald Trump aclara que el empresario Harry Sargeant III no está autorizado para representar a Estados Unidos en negociaciones petroleras con Venezuela tras publicar su mensaje en la red social Truth Social.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desautorizó públicamente a Harry Sargeant III, un magnate energético estadounidense al que varios medios vinculaban con un papel de mediador ante Venezuela para la reactivación del sector petrolero en ese país sudamericano.

La aclaración del mandatario se dio a través de un mensaje difundido en su plataforma Truth Social, en el que enfatizó que nadie que no esté expresamente autorizado por el Departamento de Estado tiene facultad alguna para representar a EU, y que por ende Sargeant carece de autoridad, de “ninguna manera, forma o modo”, para actuar en nombre del Gobierno estadounidense.

¿Quién es Harry Sargeant III y qué pretendía?

Harry Sargeant III es un empresario con décadas de trayectoria en el sector energético, conocido tanto por sus inversiones en petróleo y productos derivados como por su participación como donante del Partido Republicano.

A lo largo de los años, Sargeant ha mantenido vínculos comerciales y sociales con figuras clave del establishment político de Estados Unidos.

Según reportes del Wall Street Journal y otros medios internacionales, Sargeant había estado involucrado en esfuerzos —de manera no oficial— para promover la reactivación de la industria petrolera venezolana, especialmente tras cambios políticos recientes en ese país caribeño.

Su relación con sectores clave y contactos con funcionarios en Caracas lo habían colocado en el centro de estas versiones, lo que motivó la reacción del presidente Trump.

Algunos de estos vínculos se extendieron incluso a personalidades del propio Gobierno venezolano, lo que generó especulaciones sobre su papel como “puente” entre inversionistas energéticos y la administración venezolana, aunque nunca fue formalmente reconocido como interlocutor oficial de Washington.

La aclaración de Trump: un mensaje claro

Trump explicó que cualquier negociación, mediación o representación de Estados Unidos ante gobiernos extranjeros debe cumplir con procedimientos oficiales y contar con autorización explícita del Departamento de Estado. Cualquier otra gestión, afirmó, “no representa al país” ni tiene efecto en la política exterior real de Washington.

En el mismo mensaje, el presidente destacó que las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Venezuela, particularmente después de la captura del expresidente Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, son “extraordinarias” y que su Gobierno trabaja en coordinación con el liderazgo venezolano para reactivar sectores estratégicos como el energético.

Trump también subrayó que el petróleo venezolano “está empezando a fluir” nuevamente y que se espera que importantes ingresos —“nunca vistos en muchos años”— beneficien tanto al pueblo venezolano como a otras partes involucradas en la cadena energética.

Contexto de la relación energética entre EU y Venezuela

La relación entre Washington y Caracas ha sido históricamente compleja, fluctuando entre sanciones económicas, presiones diplomáticas y, más recientemente, un interés renovado en la apertura del sector petrolero venezolano.

Tras años de sanciones que limitaron la exportación de crudo de Venezuela, los cambios políticos de comienzos de 2026 trajeron nuevas dinámicas de acercamiento que incluyen visitas de alto nivel, como la del secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, a Caracas para reunirse con la presidenta interina Delcy Rodríguez.

A pesar de este clima de acercamiento energético y diplomático, la desautorización de Sargeant marca un punto claro: Estados Unidos reafirma que su política exterior se maneja a través de canales oficiales, y que cualquier mediación o gestión debe ser conducida por representantes gubernamentales debidamente acreditados.

Implicaciones políticas por reacción de Trump

El rechazo de Trump a la supuesta mediación de Sargeant subraya la importancia de mantener el control institucional sobre las relaciones internacionales, evitando que actores privados —aunque influyentes— interpreten o asuman roles que no les corresponden.

Al mismo tiempo, este pronunciamiento llega en un momento en que los vínculos entre Estados Unidos y Venezuela atraviesan una etapa de reconfiguración, con implicaciones geopolíticas y económicas significativas no solo para ambos países, sino para la región en su conjunto.

La decisión de Trump de desautorizar a Harry Sargeant III pone fin a especulaciones sobre una posible mediación informal entre Washington y Caracas liderada por un empresario externo.

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