Exhiben a presunto deudor alimentario durante marcha del 8M en Tlaxcala
Durante la marcha del 8M en Tlaxcala, manifestantes señalaron a un hombre acusado de ser deudor alimentario. Colectivas feministas denunciaron la falta de cumplimiento de pensiones y exigieron sanciones contra quienes incumplen obligaciones con sus hijas e hijos.
La marcha del Día Internacional de la Mujer en Tlaxcala registró un momento de tensión cuando manifestantes señalaron públicamente a un hombre al que acusaron de ser deudor alimentario, mientras caminaba entre los contingentes que participaban en la movilización del 8 de marzo (8M).
De acuerdo con testimonios difundidos en redes sociales y reportes de medios locales, algunas mujeres que participaban en la protesta identificaron al hombre y lo confrontaron por presuntamente incumplir con el pago de pensión alimenticia para sus hijos. Las manifestantes le exigieron abandonar la marcha y denunciaron que su presencia resultaba contradictoria con las demandas del movimiento feminista.
El señalamiento ocurrió mientras los contingentes avanzaban por calles del centro de la ciudad, en una jornada que reunió a colectivas feministas, activistas, estudiantes y madres de familia que salieron a exigir justicia frente a la violencia de género y otras formas de desigualdad que enfrentan las mujeres.
La denuncia pública en medio de la movilización
Videos difundidos en plataformas digitales muestran el momento en que varias manifestantes rodean al hombre y lo increpan con consignas relacionadas con la violencia económica y el incumplimiento de obligaciones parentales.
En las grabaciones, las participantes sostienen pancartas y le reclaman que no puede marchar por los derechos de las mujeres mientras, según las acusaciones, no cumple con la manutención de sus hijos.
El episodio generó reacciones en redes sociales, donde usuarios debatieron sobre la legitimidad de exhibir públicamente a presuntos deudores alimentarios y sobre la necesidad de fortalecer mecanismos legales que garanticen el pago de pensiones.
La violencia económica, un problema extendido
El incumplimiento de pensiones alimenticias constituye una forma de violencia económica que afecta a miles de familias en México.
De acuerdo con datos citados por organizaciones civiles y por el Instituto Nacional de las Mujeres, una proporción significativa de madres enfrenta dificultades para obtener o hacer cumplir resoluciones judiciales relacionadas con la manutención de sus hijas e hijos.
La falta de pago de pensiones impacta directamente en el acceso a alimentación, educación, salud y vivienda para niñas y niños, por lo que colectivos feministas han insistido en visibilizar esta problemática.
Registro nacional de deudores alimentarios
En los últimos años, distintas entidades del país han impulsado medidas para enfrentar este fenómeno. Una de ellas es el Registro Nacional de Obligaciones Alimentarias, creado para concentrar información sobre personas que incumplen con el pago de pensiones alimenticias.
Este registro busca limitar ciertos trámites o beneficios a quienes figuren como deudores, entre ellos la posibilidad de obtener pasaporte, participar como candidatos a cargos públicos o realizar algunos procedimientos legales.
Organizaciones feministas han señalado que estas herramientas pueden contribuir a presionar el cumplimiento de obligaciones parentales, aunque advierten que aún existen retos en su implementación y seguimiento.
El 8M y las múltiples demandas del movimiento
La movilización en Tlaxcala formó parte de las marchas que se realizaron en diversas ciudades del país durante el 8 de marzo, fecha que cada año convoca a miles de mujeres a salir a las calles para denunciar feminicidios, desapariciones, violencia de género y desigualdad económica.
Además de exigir justicia para las víctimas de violencia, el movimiento feminista también ha colocado en la agenda pública temas como la corresponsabilidad en los cuidados, la igualdad salarial y el cumplimiento de pensiones alimenticias.
El episodio ocurrido durante la marcha en Tlaxcala evidenció cómo, dentro de las protestas del 8M, también se expresan denuncias directas contra prácticas que afectan la vida cotidiana de las mujeres, como el abandono económico de hijas e hijos.
Para muchas activistas, visibilizar estos casos forma parte de una lucha más amplia por garantizar derechos, combatir la impunidad y exigir responsabilidad a quienes incumplen obligaciones familiares, en un contexto donde la violencia contra las mujeres adopta múltiples formas más allá de la agresión física.

