Capacitación sin retorno: entorno laboral frena productividad de mujeres, revela Buk
Un estudio de Buk revela que, aunque mujeres acceden a capacitación, solo 29% mejora su productividad, frente al 38% de hombres, debido al entorno laboral.
Aunque cada vez más empresas apuestan por la capacitación como motor de crecimiento, los beneficios no llegan de la misma manera para hombres y mujeres. Un estudio de la plataforma de recursos humanos Buk advierte que el entorno laboral limita la aplicación del aprendizaje en las mujeres, lo que impacta directamente en su productividad.
De acuerdo con la Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026, elaborada por Buk, solo el 29% de las mujeres reporta mejoras en su productividad tras capacitarse, frente al 38% de los hombres, lo que evidencia una brecha significativa en el retorno de la formación.
Capacitación sí, pero con resultados desiguales
El estudio señala que la participación en programas de formación no difiere drásticamente entre géneros. En América Latina, 45% de los hombres accedió a capacitación en el último año, frente a 40% de las mujeres.
Sin embargo, el problema surge al medir el impacto. Solo 3 de cada 10 mujeres perciben mejoras en su desempeño, mientras que los hombres reportan avances más consistentes en productividad y calidad del trabajo.
La brecha también aparece en niveles de liderazgo. Mientras que los hombres en posiciones directivas reportan un retorno de productividad del 40%, las mujeres en roles similares alcanzan apenas el 33%.
El estrés y la sobrecarga: barreras invisibles
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio apunta al entorno laboral como factor determinante. El 43% de las mujeres identifica el estrés como una barrera para su desempeño, cifra que aumenta a 47% en posiciones de liderazgo.
Este fenómeno se agrava por lo que especialistas denominan la “doble jornada”: responsabilidades laborales combinadas con tareas de cuidado, lo que reduce el tiempo disponible para aplicar nuevas habilidades.
El informe describe este contexto como un “techo de cristal” para el aprendizaje, donde las condiciones laborales impiden que la capacitación se traduzca en resultados concretos.
Liderazgo que impulsa a unos y frena a otras
El estudio también detecta una diferencia clave en cómo impacta el liderazgo. En los hombres, asumir roles directivos suele potenciar su desarrollo profesional; en contraste, en las mujeres el aumento de responsabilidades eleva el estrés y limita la implementación de lo aprendido.
Esto genera un efecto paradójico: justo cuando las mujeres alcanzan posiciones estratégicas, enfrentan mayores obstáculos para consolidar su crecimiento.
Empresas ante un reto estructural
Para Buk, este fenómeno tiene implicaciones directas para las organizaciones. No basta con ofrecer capacitación; es necesario garantizar que el entorno permita aplicarla.
Entre las recomendaciones del estudio destacan:
- Crear “ventanas de aplicación”: periodos de 60 a 90 días con tiempo protegido para implementar lo aprendido
- Fortalecer programas de mentoría para visibilizar resultados y reducir sesgos
- Impulsar sistemas de promoción basados en mérito objetivo
- Focalizar el desarrollo en mandos medios, donde suele frenarse el crecimiento
Un problema que impacta la productividad
En un contexto donde el 76% de los reclutadores considera clave contratar por competencias, según el mismo estudio, la falta de retorno en la capacitación representa un costo para las empresas.
Si una parte del talento no logra aplicar lo aprendido, las organizaciones pierden oportunidades de innovación, eficiencia y crecimiento.


