La Antártida perdió hielo equivalente a 10 veces Los Ángeles

Un estudio de la Universidad de California y la NASA reveló que la Antártida perdió 12.820 km² de hielo en tres décadas. Algunas regiones muestran retrocesos de hasta 42 km.

Regina Orozco ·  07 DE MARZO DE 2026
La Antártida perdió hielo equivalente a 10 veces Los Ángeles en 30 años, alerta estudio.

La Antártida perdió 12.820 kilómetros cuadrados de hielo terrestre en los últimos 30 años, una superficie equivalente a diez veces la ciudad de Los Ángeles. Así lo revela una investigación liderada por la Universidad de California en Irvine con apoyo de la NASA y agencias espaciales de varios países, entre ellos Argentina.

El estudio, publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), ofrece el mapa más completo hasta la fecha sobre el comportamiento de los glaciares antárticos y lanza una advertencia clara: aunque gran parte del continente permanece estable, existen zonas con retrocesos acelerados que podrían impactar el nivel global del mar.

¿Qué descubrieron exactamente?

El análisis, basado en tres décadas de datos satelitales, determinó que:

  • El 77% de la costa antártica se mantiene estable.
  • Sin embargo, regiones específicas muestran retrocesos alarmantes.
  • La pérdida promedio anual fue de 442 km² por año.
  • Algunos glaciares retrocedieron hasta 42 kilómetros.

Las áreas más afectadas se concentran en:

  • La Antártida Occidental
  • La Península Antártica
  • Sectores puntuales del este del continente

En el Mar de Amundsen y la región de Getz, el glaciar Smith retrocedió 42 km; Pine Island, 33 km; y Thwaites, 26 km. Estos glaciares son considerados estratégicos por su potencial contribución al aumento del nivel del mar.

La clave: la “línea de apoyo” del hielo

El estudio se enfocó en el desplazamiento de la llamada línea de apoyo, el punto donde el hielo se apoya en la roca antes de flotar sobre el océano.

Cuando esa línea retrocede, significa que el océano está ganando terreno bajo el glaciar, debilitando su estructura.

Según el investigador Eric Rignot, uno de los responsables del estudio, la principal causa es la intrusión de agua oceánica más cálida bajo las plataformas de hielo, impulsada por cambios en los vientos y corrientes marinas.

“Donde el agua templada consigue llegar, las heridas en la masa de hielo son profundas”, explicó el científico.

Tecnología satelital clave para el hallazgo

Uno de los avances más importantes fue el uso combinado de satélites internacionales y radares de apertura sintética.

Participaron:

  • Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE)
  • La misión satelital SAOCOM
  • Agencias espaciales de Europa, Canadá, Japón, Italia y Alemania

Gracias a esta colaboración, se elaboró el primer mapa circumpolar unificado del desplazamiento glaciar en toda la Antártida.

Anomalías que preocupan

Aunque la intrusión de agua cálida explica gran parte del retroceso, los científicos detectaron un caso intrigante: en el noreste de la Península Antártica se registró un retroceso significativo sin evidencia clara de aguas cálidas.

Esto sugiere que podrían existir factores adicionales aún no identificados influyendo en el comportamiento del hielo.

¿Qué implica para el nivel del mar?

El hallazgo no significa que toda la Antártida esté colapsando. De hecho, la mayor parte del continente permanece estable.

Sin embargo, los investigadores advierten que si el patrón de retroceso observado en sectores vulnerables se extendiera a regiones actualmente estables, el impacto sobre el nivel global del mar sería considerablemente más grave.

Los datos recopilados durante estas tres décadas se convierten ahora en un referente fundamental para mejorar los modelos climáticos futuros y estimar con mayor precisión cuánto podría aumentar el nivel del mar en las próximas décadas.

Una advertencia silenciosa

La Antártida no está desapareciendo de forma uniforme. Pero los sectores que sí están cambiando lo hacen con rapidez suficiente como para encender las alertas científicas.

El mensaje del estudio es claro: comprender dónde el hielo permanece estable y dónde no es clave para anticipar el futuro climático del planeta.

Porque si bien el continente blanco aún resiste en su mayoría, las grietas que ya se observan podrían definir el rumbo del nivel del mar en el siglo XXI.

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