México importa 75% del Gas que consume; Sheinbaum promete elevar producción nacional

Claudia Sheinbaum anunció una estrategia para aumentar la producción de gas en México, reducir la quema y bajar la dependencia externa, en un país que importa 75% del consumo.

Gabriel Peña ·  23 DE MARZO DE 2026
México busca reducir una dependencia que alcanza 75% del consumo.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que su gobierno trabaja para incrementar la producción de gas en México y reducir la fuerte dependencia del exterior, en un contexto en el que el país importa alrededor del 75% del gas que consume. La mandataria señaló que la estrategia pasa por recuperar el gas que hoy se quema, elevar su aprovechamiento e impulsar tanto métodos convencionales como no convencionales para ampliar la oferta nacional. 

Durante su conferencia matutina de este lunes 23 de marzo desde Palacio Nacional, Sheinbaum enmarcó esta política como parte de la ruta de autosuficiencia energética iniciada en el sexenio anterior. Recordó que durante la administración de Andrés Manuel López Obrador se avanzó con la construcción de la refinería de Dos Bocas, la compra de Deer Park en Texas y la rehabilitación del sistema nacional de refinación, con trabajos que aún continúan en instalaciones clave como Tula y Salina Cruz

La meta: producir más gas y desperdiciar menos

El mensaje de Sheinbaum pone sobre la mesa una de las mayores vulnerabilidades del sistema energético mexicano: la dependencia del gas importado, especialmente desde Estados Unidos. El combustible es clave para la generación eléctrica, la actividad industrial y buena parte del funcionamiento de la economía nacional, por lo que cualquier interrupción externa o alza de precios puede golpear de inmediato a México.

Por eso, la presidenta planteó que el esfuerzo no se limita a extraer más gas, sino también a aprovechar mejor el que ya se produce. En esa lógica, mencionó la necesidad de recuperar volúmenes que hoy terminan en la atmósfera o se desaprovechan por limitaciones de infraestructura. Esa línea coincide con los planes recientes de Pemex, que contemplan más infraestructura para el manejo de gas, reinyección en yacimientos y reducción de quema rutinaria. 

De acuerdo con el Plan Estratégico 2025-2035 de Pemex, la empresa prevé inversiones e iniciativas para elevar la capacidad de manejo de gas y disminuir emisiones asociadas a su quema. En paralelo, el plan de trabajo presentado por la petrolera en 2025 planteó elevar la producción de gas natural a 5 mil millones de pies cúbicos diarios, apoyado en proyectos estratégicos que concentrarían más de la mitad de la producción total esperada. 

Gas importado: una dependencia estructural que presiona a México

El dato de que México importa tres cuartas partes del gas que consume refleja un problema estructural que se ha profundizado con el tiempo. Aunque el país cuenta con recursos y producción propia, la demanda ha crecido más rápido que la capacidad interna de abasto, mientras el sistema eléctrico se volvió cada vez más dependiente del gas natural como insumo principal.

Esa dependencia ha dejado a México expuesto a riesgos externos. Un ejemplo claro fue la crisis de suministro provocada por el congelamiento en Texas en febrero de 2021, cuando se interrumpieron flujos clave hacia territorio mexicano. Desde entonces, el debate sobre seguridad energética ha ganado peso en el discurso oficial y en la planeación de Pemex y del gobierno federal.

La apuesta de Sheinbaum busca, justamente, reducir esa fragilidad. Su enfoque combina producción nacional, mejor aprovechamiento del gas asociado al petróleo y continuidad de proyectos de infraestructura heredados del sexenio pasado. Aunque el reto es de largo plazo, el mensaje presidencial sugiere que el gas será una de las prioridades energéticas del actual gobierno. Esa prioridad también aparece en reportes recientes de Pemex, donde la empresa informó que en el tercer trimestre de 2025 su índice de aprovechamiento de gas fue de 93.0%, aunque con una ligera disminución respecto al año anterior. 

Técnicas convencionales y no convencionales: el punto sensible de la estrategia

Uno de los elementos que más llama la atención en la declaración presidencial es la mención a técnicas convencionales y no convencionales para potenciar el aprovechamiento del gas. Esa frase abre la puerta a una discusión más amplia sobre qué tipo de extracción o recuperación impulsará la actual administración y hasta dónde está dispuesta a avanzar en un terreno históricamente polémico.

En México, hablar de métodos no convencionales suele remitir a tecnologías de extracción en yacimientos complejos, tema que durante años ha generado debate por sus implicaciones ambientales, regulatorias y sociales. Aunque Sheinbaum no detalló este lunes qué proyectos concretos se pondrán en marcha, el solo hecho de mencionar esta vía muestra que el gobierno estudia ampliar el menú técnico disponible para fortalecer la producción nacional.

El legado de AMLO en la ruta energética

Sheinbaum vinculó esta nueva etapa con la política energética impulsada por López Obrador. En su recuento destacó tres ejes: la construcción de la refinería Olmeca en Dos Bocas, la compra de la refinería Deer Park y la rehabilitación de las seis refinerías existentes en el país. La presidenta sostuvo que esa estrategia sigue en curso y que aún hay trabajos activos en plantas como las de Tula y Salina Cruz

Sin embargo, el gas presenta una lógica distinta a la de las gasolinas y el diésel. Mientras la refinación atiende combustibles líquidos, el gas natural depende de campos, ductos, procesamiento, compresión y almacenamiento. Por eso, incrementar la producción nacional no sólo requiere perforación, sino también resolver cuellos de botella en transporte, acondicionamiento e infraestructura operativa.

Lo que viene para el sector energético

Las declaraciones de este lunes anticipan que el gobierno federal buscará reforzar el discurso de autosuficiencia energética, pero ahora con énfasis más claro en el gas natural. En los hechos, la viabilidad de esa meta dependerá de varios factores: inversión suficiente, ejecución de proyectos de Pemex, capacidad de procesamiento y un entorno regulatorio que permita desarrollar nuevos campos sin agravar los costos ambientales.

Por ahora, el mensaje central de Sheinbaum es político y estratégico: México no quiere seguir dependiendo en ese nivel del gas importado y buscará recuperar parte de su capacidad propia de producción. El desafío será convertir esa intención en resultados medibles en un mercado energético donde la dependencia externa lleva años consolidándose.

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