T-MEC tendría 40% de probabilidad de convertirse en un acuerdo bilateral
Larry Rubin, presidente de la American Society of Mexico, afirmó que el T-MEC tiene 40% de probabilidad de convertirse en un acuerdo bilateral, aunque dijo que aún ve más viable su permanencia trilateral.
El T-MEC enfrenta una etapa de revisión que vuelve a colocar sobre la mesa su futuro político y económico. En este contexto, Larry Rubin, presidente de la American Society of Mexico, afirmó que existe una probabilidad de 40% de que el acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá termine evolucionando hacia un esquema bilateral en lugar de mantenerse como un tratado trilateral. La declaración se dio durante una rueda de prensa en la capital del país.
Rubin sostuvo que, pese a ese porcentaje de riesgo, su expectativa principal sigue siendo que el T-MEC se conserve como un acuerdo trilateral. Según explicó, a inicios de 2026 ese escenario parecía menos viable, pero el contexto internacional y la carga de temas que enfrenta actualmente Estados Unidos habrían modificado parte de esa percepción.
Qué dijo Larry Rubin sobre el futuro del T-MEC
Durante su posicionamiento, Rubin planteó que la revisión del tratado será clave para fortalecer la generación de empleo en ambos lados de la frontera y para brindar certidumbre jurídica a las inversiones. En particular, mencionó que sectores como energía, manufactura y tecnología requieren reglas claras para seguir atrayendo capital y reforzar las cadenas de suministro regionales.
También remarcó que, desde la óptica de la American Society of Mexico, resulta indispensable profundizar la relación con la Secretaría de Energía para que México pueda competir mejor frente a otros países de la región en la atracción de inversión energética. Rubin mencionó específicamente a Venezuela, Brasil y Colombia como economías que hoy buscan posicionarse como destinos atractivos para el sector.
Energía, seguridad e inversión: los temas que más pesan en la revisión
Uno de los puntos centrales del mensaje de Rubin fue el energético. Su argumento es que la revisión del T-MEC no solo pasa por los capítulos comerciales tradicionales, sino por la capacidad de México para ofrecer condiciones competitivas y previsibles en un sector intensivo en capital. En semanas previas, representantes empresariales en México ya habían insistido en la necesidad de contar con mayor apertura, certeza y diálogo institucional para proyectos de inversión mixta en energía.
A la par, Rubin admitió que persiste una preocupación entre empresas estadounidenses por la percepción de inseguridaden México. Señaló que asuntos como la extorsión y el clima de seguridad siguen influyendo en las decisiones de inversión de compañías interesadas en instalarse o expandirse en el país. Esa percepción, dijo, debe atenderse de manera permanente si se busca fortalecer el atractivo de México dentro de Norteamérica.
Por qué importa si el T-MEC deja de ser trilateral
La relevancia de la declaración radica en que el T-MEC es la columna vertebral de la integración económica de Norteamérica. Un eventual giro hacia acuerdos bilaterales modificaría el equilibrio regional en sectores estratégicos como manufactura avanzada, agroindustria, semiconductores, tecnología y energía. Aunque por ahora no existe un anuncio oficial de los gobiernos de los tres países en ese sentido, el solo hecho de que líderes empresariales pongan sobre la mesa ese escenario revela la sensibilidad política que acompaña la próxima revisión del tratado. Esta conclusión es una inferencia periodística basada en el peso estructural del T-MEC y en las declaraciones de Rubin.
Rubin insistió en que la apuesta de su organización sigue siendo por la continuidad trilateral, pero el dato de ese 40% introduce una señal de alerta en un momento en el que empresas, inversionistas y gobiernos siguen de cerca cualquier cambio regulatorio o político en Norteamérica.
También ven oportunidad en semiconductores y tecnologías de la información
En el mismo evento, Enrique Huesca, nuevo director general de la American Society, señaló que la revisión del tratado también abre espacio para discutir subsectores emergentes o estratégicos, como el de los semiconductores y las tecnologías de la información. Ese apunte resulta especialmente relevante en el contexto de relocalización productiva y reconfiguración de cadenas globales de valor, donde México busca posicionarse como un socio más competitivo para Estados Unidos.
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